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De Cortanze recrea en 'Los virreyes' el cambio de siglo pasado en Europa

El autor francés presentó ayer su novela

Dos hombres, padre e hijo, afrontan los grandes cambios políticos y sociales de fines del XIX y principios del XX. El marqués de Cortanze, último virrey de Cerdeña, y su hijo representan dos generaciones ante los conflictos que marcaron esos cambios. Dos generaciones y un sentido moral. En la novela Los virreyes, el francés Gérard de Cortanze ha trazado una historia intensa, veloz, profunda. La conoce. El último virrey de Cerdeña es él.

El marqués de Cortanze, conde de Calosso, señor de Crevacuore, caballero de Annonciade y último virrey de Cerdeña, creció en un apartamento de 25 metros cuadrados en los suburbios de París, en la década de los años cincuenta. No supo, hasta los ocho o nueve años, que su familia procedía de la aristocracia italiana, en su casa nunca se había hablado una palabra en ese idioma ni se habían comido platos de ese país. Tampoco sabía este niño entonces que, por el lado de su madre, sus antepasados habían sido bandoleros e individuos fuera de la ley. Un silencio sordo respecto al pasado acompañaba a esta familia resignada, pero con un secreto orgullo.Gérard de Cortanze (París, 1948) ha publicado, en su larga carrera literaria, una cuarentena de libros. Periodista, crítico, traductor, poeta y ensayista, especialista en literatura y arte español y latinoamericano, se ha decidido, en su madurez, a abordar, a través de la novela, la conflictiva y apasionante historia de su familia en la novela Los virreyes (Alfaguara), que presentó ayer en Madrid. Historia y ficción en un relato culto, pero vital y luminoso.

"Hay escritores que tienen que ir a Nueva York o escribir literatura minimalista para decir que son contemporáneos. Gérard de Cortanze escribe historias como las de siempre. Para él, la vieja memoria europea está ahí y se pueden usar técnicas narrativas eficaces para contarla", afirmó ayer Arturo Pérez-Reverte en la presentación.

"Mi vida ha estado marcada por los contrastes entre la riqueza y la falta de dinero", dice De Cortanze, un hombre de mirada directa y palabra fácil. "La memoria del pasado es importante para que seamos más conscientes de lo que sucede en el presente y en el futuro. Toda literatura es política y, a la vez, un retorno a las raíces. El papel del escritor es recordar la historia".

"Los virreyes no es una novela histórica, como la califican algunos, sino una novela genealógica y autobiográfica. Tampoco hay en ella rastros de nostalgia de la monarquía. Mi abuelo el marqués, que perdió sus tierras y su castillo y tuvo que partir al exilio empobrecido, me dijo: 'El título que llevas no tiene que ver con lo que posees, sino con el honor y los valores de la persona, la dignidad de quien lucha por los derechos humanos''.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de octubre de 2000