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GOLPE AL PROCESO DE PAZ

Israel reprime una nueva Intifada palestina

16 muertos y más de 500 heridos en el segundo día del peor estallido de violencia desde 1996

Jerusalén
El proceso de paz entre israelíes y palestinos sufrió ayer un durísimo golpe. Lo que en principio iba a ser un día de duelo por las víctimas del viernes en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén se convirtió en una jornada sangrienta en los territorios autónomos de Gaza y Cisjordania. Los enfrentamientos entre el Ejército israelí y jóvenes y policías palestinos se saldaron con 16 muertos y más de 500 heridos, según la Autoridad Nacional Palestina. Los incidentes ocurridos ayer son los más graves desde 1996, cuando murieron 80 personas en varios días de enfrentamientos. El presidente Arafat aseguró ayer en El Cairo que los soldados israelíes tenían orden de "disparar a matar" a los palestinos.

Tiros contra piedras

Los territorios palestinos ardieron ayer por los cuatro costados en los peores incidentes registrados en la zona en los últimos cuatro años. La jornada de encarnizada violencia se saldó con al menos 16 muertos -entre ellos tres policías palestinos y un niño de 12 años al que su padre, que resultó herido, intentó proteger hasta el último minuto- y 523 heridos, según datos de la Autoridad Nacional Palestina. Aunque fuentes israelíes anunciaron un alto el fuego a última hora de la tarde, el responsable de seguridad palestino negó tal extremo. Posteriormente, también el portavoz militar israelí admitió que no había sido posible cerrar acuerdo alguno. El portavoz militar israelí, Saúl Mofad, predijo para hoy nuevos y "muy violentos" enfrentamientos.El primer ministro israelí, Ehud barak, le pidió ayer al presidente palestino, Yasir Arafat, que "intervenga personal e inmediatamente" para restablecer la calma en los territorios, según indicó un portavoz de Barak. Los graves choques del viernes y el sábado empeorarán aún más el agonizante Proceso de Paz y supondrán un duro revés a los esfuerzos desplegados por el presidente estadounidense, Bill Clinton, en favor del diálogo.

Lo que era un día de duelo y una jornada de huelga general convocada por la Autoridad Nacional Palestina para protestar por la matanza de la Explanada de las Mezquitas, acaecida el día anterior donde murieron siete palestinos, se convirtió en una jornada trágica. Los túneles de la Explanada de las Mezquitas fueron el escenario, el 8 de octubre de 1990, de una matanza de similares características en la que murieron 17 palestinos. En el mismo escenario, en septiembre de 1996, murieron 80 personas y un millar resultaron heridas en dos días de violentos enfrentamientos.

Prácticamente todos los Territorios Autónomos administrados por Arafat quedaron sumidos en un oleada de cólera popular: los tiros y las piedras se adueñaron de Nablús, Ramala, Jenín, Hebrón, El Bireh, Tulkarem, Jerusalén, Belén y, especialmente, de la franja de Gaza.El regreso a la Intifada tuvo especial virulencia en el entorno del asentamiento de Netzarim, en Gaza, donde los soldados israelíes se enfrentaron a tiros con las fuerzas de seguridad palestina, rompiendo de esta manera los precarios pactos de colaboración y alianza diseñados en los últimos años entre las dos tropas, y en torno a los cuales se intenta tejer un Proceso de Paz.

Netzarim, uno de los enclaves más odiados por los jóvenes palestinos porque allí está incrustrada desde hace años una incomoda colonia judía que controla los recursos acuíferos más importantes de la zona, había sido en las últimas semanas un objetivo privilegiado de los ataques fundamentalistas, en cuyo entorno murió hace pocos días un soldado israelí. Ayer, el enclave fue nuevamente sacudido por la ira.

El combate, que en principio había colocado cara a cara muchachos armados de piedras con soldados israelíes, se convirtió en una refriega en toda regla cuando se vieron implicados en los incidentes un grupo de policías palestinos, armados de fusiles M-16. Los tiroteos entre miembros de los dos cuerpos de seguridad se prolongaron una hora, aunque estuvieron encañonándose durante toda la mañana provocando sólo allí tres muertos, todos palestinos. Pero además de Netzarim, ayer ardieron las cercanías del puesto fronterizo de Erez y la localidad de Rafah, mucho más al sur.

La oleada de tensión alcanzó de lleno también Cisjordania, desde Nablús, al norte, donde los manifestantes salieron armados de Kaláshnikov y pistolas, hasta mucho más al sur, en Hebrón, donde los palestinos utilizaron armas mucho más modestas. En Belén, armados con piedras, los palestinos acosaron a los soldados israelíes en los alrededores de la Tumba de Raquel, un enclave judío a las puertas de la ciudad. Al finalizar los combates en Cisjordania, los muertos eran diez más.

Los responsables de seguridad israelíes y palestinos, presionados por sus superiores, iniciaron contactos telefónicos a media mañana con el objetivo de pactar un alto el fuego. No fue posible.

Ayer murieron 16 personas, todos palestinos. A esa cifra de víctimas hay que sumar 523 heridos, según datos oficiales ofrecidos por el ministro de Sanidad Palestino, Riad Zaanoun. La mayor parte de los heridos (318) se registraron en Cisjordania. De los 205 de Gaza, 98 son menores, según aseguró el portavoz palestino, quien subrayó que las lesiones fueron causadas por fuego real, e incluso por balas dum-dum, que explotan en el interior del cuerpo y que están prohibidas por las convenciones internacionales.

Los incidentes de ayer repercutirán inevitablemente sobre el Proceso de Paz. Los esfuerzos del presidente Bill Clinton para intentar un pacto global entre israelíes y palestinos antes de finalizar su mandato se enfrentan ahora a una veintena de muertos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 2000