Montesinos recibe asilo en Panamá después de abandonar Perú como un fugitivo

Perú pasó ayer una de las páginas más importantes de su historia reciente. Vladimiro Montesinos, el puntal del régimen que ha gobernado los últimos 10 años, abandonó el país rumbo a Panamá, donde recibió asilo, según fuentes del Gobierno de este país. Se fue sigilosamente, a medianoche, y, según algunas fuentes, en contra de su voluntad. Un avión privado con el ex asesor del presidente Alberto Fujimori despegó de la base de la Aviación del Ejército en Lima rumbo a Panamá. Según Panamá, varios presidentes latinoamericanos habían pedido el asilo por el bien de la democracia peruana.

Montesinos prometió comportarse como un "ciudadano ejemplar" en Panamá, de acuerdo con Gustavo Gorriti, director afiliado de La Prensa, quien citaba a un alto funcionario del Gobierno panameño.Montesinos llegó de madrugada a Panamá acompañado de un hombre y de una mujer, que aún no han sido identificados, en un vuelo privado procedente de Lima. A su llegada, entregó su pasaporte (uno ordinario), que actualmente está en manos de Migración. Sus acompañantes recibieron visados de turista. Su paradero, dentro de la capital panameña, es desconocido, aunque se piensa que está en un apartamento privado.

Fuentes del Gobierno indicaron que las autoridades panameñas han decidido concederle asilo territorial (que se concede cuando el refugiado llega a un país, y no a una embajada), que será otorgado formalmente hoy lunes. En todo caso, el vicecanciller, Armodio Arias, dijo que Montesinos no saldrá de Panamá sin que el Gobierno tenga conocimiento de ello, y que se le ha pedido que no haga declaraciones.

En medio de la confusión y de los rumores, se pensó al principio que Panamá sería sólo una escala en un viaje con destino a algún país del norte de África, entre los que se mencionó Túnez o Marruecos. Otra fuente de alto nivel en Panamá comentó que la decisión de dar asilo a Montesinos se adoptó en vista de la enorme presión recibida. "Para el Gobierno, especialmente para Moscoso, ha sido una decisión que le disgustaba, incluso repugnaba", pero el Gobierno se había visto en la necesidad de ceder ante la presión unánime de los países del hemisferio y del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), César Gaviria, quien envió una carta solicitando una reconsideración del caso.

De acuerdo con Gorriti, el Gobierno recibió la información de que, si no concedía asilo a Montesinos, éste daría un golpe de Estado. "Personalmente pienso que fue un bluff, pero ésa es la información de que disponían".

Disgusto en Panamá

La presencia de Montesinos podría provocar disgusto en Panamá. El editorial del diario La Prensa de ayer argumenta que Panamá no debe acoger a Montesinos, además de por razones de principio, por conveniencia. "Esta nación no tiene ni la solidez institucional ni la ausencia de corrupción necesarias para administrar la presencia de un gánster exitoso".Hay todavía muchos puntos oscuros sobre los acontecimientos de las últimas 24 horas en Perú. El más relevante es bajo qué premisas se acordó la partida del asesor de Fujimori y a cambio de qué. No cabe duda de que el exilio dorado garantiza, al menos de momento, la impunidad de quien ha estado detrás de los capítulos más sombríos de la historia reciente peruana. Lejos de Perú no deberá rendir cuentas ante la justicia por el soborno de congresistas, la guerra sucia contra la oposición o los asesinatos de adversarios de los que está acusado Montesinos.

El otro interrogante es qué garantías han obtenido los generales que conforman la cúpula militar que pertenecen en su totalidad a la misma promoción del capitán Montesinos. Todos ellos están muy comprometidos con el jefe de inteligencia. Sin él, el futuro de estos militares está en entredicho.

De momento, el Ejecutivo mantiene silencio. No es fácil explicar la insólita situación en la que un Gobierno pide asilo en un tercer país para un alto funcionario en activo, como seguía siendo ayer Montesinos, al menos formalmente. Su salida abre la puerta a una resolución de la crisis política peruana y al desmoronamiento del régimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de septiembre de 2000.

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