CULTURA Y ESPECTÁCULOS

La ausencia de un pionero

La noticia triste en la presentación ayer de la película de Fernando Trueba fue la ausencia de Bebo Valdés. El pianista cubano, a sus 82 años, disfrutaba de una segunda juventud en compañía de otros camaradas musicales cuando un principio de trombosis, sufrido en Suecia, le ha apartado de la gira. Su hijo Chucho informó de que el histórico pianista se encuentra en fase de recuperación, ya en casa, y que en este momento, pese a una ligera merma de movilidad en su mano derecha, estaría en condiciones de tocar. Por supuesto, los médicos lo desaconsejan, de modo que no será posible escucharle en el concierto de esta noche junto a Cachao, Patato y el propio Chucho.Aunque momentánea, la pérdida resulta particularmente dolorosa, porque priva al público compostelano de un auténtico pionero, miembro de algunas de las formaciones cubanas más emblemáticas de los años cuarenta, y divulgador incansable de los géneros isleños de su país. Las enciclopedias le retratan como creador de un ritmo nuevo, la batanga, y como modelo en el que se inspiró el cantante Beny Moré para formar su propia orquesta, pero quizá aún más destacable es su calidad instrumental, basada en la imaginación y en el vigor terso y luminoso de sus improvisaciones.

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Para compensar, la organización ha previsto la actuación de la espléndida Fort Apache Band, dirigida por Jerry González. Aunque quizá menos conocido que sus compañeros de cartel, el trompetista y percusionista neoyorquino acredita una trayectoria repleta de triunfos artísticos en la síntesis de jazz y música latina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de agosto de 2000.