La Generalitat revisará las ayudas a los afectados por las inundaciones de junio

La Generalitat se ha comprometido a estudiar la posibilidad de ofrecer una ayuda complementaria a los vecinos de la localidad de Sant Vicenç de Castellet (Bages) que sufren una situación excepcional por los daños sufridos a causa del desbordamiento de la riera el pasado mes de junio a causa de las fuertes lluvias, aseguró ayer Carles Duarte, secretario general de Presidencia. Duarte explicó que el Gobierno catalán ya ha hecho efectivas las ayudas destinadas a esta población y que se está estudiando si existe algún caso que requiera más asistencia económica, a pesar de que, según su criterio, la Administración "no puede asumir todos los gastos". Los vecinos del barrio de la Farinera, especialmente afectado por la tormenta, llevan días movilizándose para denunciar que las aportaciones concedidas por la Generalitat son insuficientes para rehabilitar sus hogares, destrozados por la lluvia.El Departamento de Bienestar Social, encargado de conceder las ayudas de emergencia a los damnificados, ha admitido 44 expedientes de solicitud de ayudas en la provincia de Barcelona, por valor de 15 millones de pesetas. En Tarragona, otra de las provincias afectadas, se han presentado cerca de 200 solicitudes de ayuda, de las cuales sólo 35 cumplen los requisitos, según Duarte.

El plazo para presentar las solicitudes venció el 11 de julio y podían acogerse a las ayudas las personas que sufrieron pérdidas de bienes de primera necesidad, que no estuvieran asegurados, en su primera residencia. Las ayudas no están destinadas a las segundas viviendas ni pueden concederse por el mismo concepto que las que reciban de las aseguradoras los afectados.

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Susanna Saez

Medio Ambiente repara la mitad de las infraestructuras dañadas por las lluvias

El Departamento de Medio Ambiente cifra en 3.000 millones de pesetas las actuaciones destinadas a la limpieza de las rieras y las reparaciones de las infraestructuras relacionadas con el suministro del agua en Barcelona y Tarragona. Hasta ahora se han ejecutado la mitad de estas obras, según señaló el secretario general de Presidencia, Carles Duarte."Actualmente no hay ninguna carretera afectada por los aguaceros en la que no se esté trabajando", dijo Duarte. El importe provisional de las reparaciones en carreteras y caminos en la provincia de Barcelona asciende a 779 millones de pesetas, y en Tarragona, a 139. Las actuaciones destinadas a paliar los daños en Montserrat se evalúan en más de 300 millones.

Respecto a las empresas que se encuentran en situación de emergencia a causa de los daños provocados por el aguacero, la Generalitat ha mostrado un "interés especial en tramitar las ayudas a las relacionadas con actividades turísticas", explicó el secretario de Presidencia. El Departamento de Industria, Comercio y Turismo ha tramitado expedientes por valor de 884 millones de pesetas en concepto de ayudas a industrias, instalaciones eléctricas y establecimientos comerciales y turísticos de Barcelona y Tarragona.

Un total de 15 municipios han solicitado ayudas que suman 85 millones para subvencionar los gastos realizados en la asistencia de los servicios de urgencia a las personas damnificadas durante los días del temporal. El Departamento de Gobernación ha concedido cinco indemnizaciones por valor de 18 millones de pesetas a los familiares de las cuatro víctimas causadas por las aguas.

El coste de volver a empezar

Los afectados por la tromba de agua que asoló el barrio de la Farinera, en Sant Vicenç de Castellet (Bages), hace dos meses todavía sufren las consecuencias de la violencia de las aguas. Aún hay 16 familias, las más perjudicadas, que trabajan por devolver a sus hogares el aspecto que tuvieron."Si la compañía de seguros nos paga los muebles, podemos estar contentos", se lamenta Aurora, cuya familia lleva dos meses viviendo en una casa en la que no hay más mobiliario que una mesa de plástico y unos pocos electrodomésticos facilitados por el Ayuntamiento de la localidad en los días posteriores a la inundación. Aurora y su marido tienen cinco hijos. Cada mañana, la familia saca los colchones al patio y vuelve a colocarlos en las habitaciones para pasar la noche, porque durante el día el hombre repara la vivienda. "Sólo en materiales para arreglar las paredes, el suelo y la instalación eléctrica ya nos hemos gastado 800.000 pesetas". En el pasillo, el agujero abierto en el falso techo por la fuerza del agua todavía permite ver las vigas y el tejado. Son una de las 13 familias que han recibido la ayuda institucional de 500.000 pesetas. Como el resto de los damnificados, consideran insuficiente esta cantidad.

Carmen Bailén y Florencio Estrella son una pareja de jubilados que viven en la Farinera desde hace 30 años. Perdieron todos los muebles y, todavía hoy, Carmen utiliza un infiernillo para cocinar en la galería porque la cocina quedó inservible. En la entrada del cuarto de baño, una toalla de playa clavada en el marco de madera hace de puerta. El resto de las habitaciones permanecen abiertas. Quizá para ellos las peores consecuencias sean las psicológicas. "Ahora ves una nube y ya te asustas", explica Carmen. Algunos días, la pareja se desplaza a la localidad vecina de Terrassa para pasar la noche en casa de su hijo. "Tienes miedo de que pueda volver a ocurrir y también sientes impotencia ante el hecho de que no se solucione el asunto", añade, en relación a la demanda que, como otros vecinos, presentan para que aumente la cuantía de las ayudas económicas.

También hay quien aprovecha el periodo de vacaciones para dedicarse a la rehabilitación de su negocio. Los propietarios del restaurante La Farinera han cerrado la puerta del local para reparar los daños causados por la inundación. "Perdimos ocho frigoríficos, la cámara congeladora, la cafetera, el lavaplatos...", enumera Dolores Rodríguez iniciando una larga lista. "No hemos recibido ningún tipo de ayuda", se lamenta.

Además de las 16 familias que tienen subvenciones oficiales, hay otras 20 que no se beneficiarán de ninguna asistencia. "Son personas que no perdieron la casa, pero sí otros bienes, como el coche, y a los que no se les ha dado ayuda alguna", explica Matías Mares, presidente de la Asociación de Vecinos de la Farinera.

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