Bush se inclina por el ex secretario de Defensa Cheney como vicepresidente

El seguro candidato republicano a la presidencia de EE UU, George W. Bush, se dispone a facilitar el nombre de la persona escogida para acompañarle en los carteles electorales como candidato a vicepresidente. A una semana de que comience la convención republicana que designará oficialmente a Bush, las amplias quinielas iniciales quedaron reducidas a dos nombres: Dick Cheney, secretario de Defensa cuando el padre de Bush era presidente, y John Danforth, ex senador por Misuri. Todas las apuestas se inclinan por Cheney.

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Según avanzaba la jornada de ayer, Cheney iba acaparando mayores posibilidades para convertirse en el número dos de George W. Bush en su camino hacia la Casa Blanca. Dick Cheney fue el responsable militar de EE UU cuando el padre del ahora candidato se embarcó en la guerra del Golfo. Conoce a fondo los engranajes presidenciales porque también fue jefe de gabinete con Gerald Ford. Esto, junto a una reconocida fidelidad, otorga a Cheney las dos características que Bush busca en su candidato: un hombre leal y "presidenciable", esto es, capaz de asumir inmediatamente la presidencia si llegara el caso.Bush se encerró el pasado fin de semana en su imponente rancho de Tejas con la única misión de meditar sobre las cualidades de sus posibles acompañantes en las elecciones de noviembre. Ni siquiera sus colaboradores más cercanos podían acceder a su residencia de descanso.

Desde las últimas semanas, Dick Cheney era la sombra de Bush, su hombre de confianza y el encargado, paradójicamente, de buscar al candidato más idóneo para una hipotética vicepresidencia de EE UU si los republicanos ganan las próximas elecciones.

Varias pistas apuntaban hacia él como candidato final. En primer lugar, Cheney ha comunicado a la empresa de construcción que preside, Halliburton Co., que posiblemente tendrá que abandonar su cargo de forma inmediata. Además, Cheney se ha sometido a un chequeo médico meticuloso -a petición de Bush-, que ha garantizado su buen estado de salud. Cheney sufrió tres infartos hace diez años, pero un cuádruple bypass parece haber solucionado sus problemas cardiacos. De hecho, el cardiólogo de la familia Bush se encargó de valorar los resultados y establecer que Cheney estaba físicamente capacitado para un trabajo tan exigente como el de la vicepresidencia de EE UU. Por último, Cheney ha cambiado su domiciliación en el censo de Tejas a Wyoming; la Constitución de EE UU prohíbe que el presidente y el vicepresidente provengan de un mismo Estado.

El otro candidato es John Danforth, ex senador por Misuri. Bush mantuvo una reunión secreta con él la semana pasada en un hotel de Chicago.

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Danforth, retirado de la política activa desde hace algunos años, es amigo personal del padre de Bush. A eso suma la virtud política de representar a un Estado que figura entre los tres o cuatro que posiblemente decidirán el signo de la victoria el 7 de noviembre.

En los últimos años, Danforth se ha encargado de la investigación sobre el asalto trágico al recinto de una secta religiosa en Waco en 1993. Danforth acabó el viernes esa misión, encomendada por la secretaria de Justicia, Janet Reno. Danforth ha sido franco: "Si no soy yo, creo que será Cheney". Le da más posibilidades a él, pero reconoce que "sería bastante difícil rechazar una oferta así" en caso de que Bush le pida ser su candidato a vicepresidente.

En todo caso, los dos proporcionarían a Bush el empaque diplomático del que carece. Ambos conocen perfectamente todos los mecanismos ejecutivos y legislativos y también aportan una experiencia en política internacional que complementa los vacíos en el perfil del candidato Bush. Según la cadena CBS el aspirante republicano habría hecho un último intento con el ex general y héroe de la guerra del Golfo, Colin Powell, pero éste habría declinado la oferta.

De la lista parecen haberse caído John McCain, su contrincante en las primarias, y Tom Ridge, gobernador de Pennsylvania y hasta ahora el candidato con más posibilidades. Aunque sus posiciones centristas enojarían al electorado republicano más ultraconservador, McCain podría atraer al voto independiente, y Ridge, al voto más indeciso. "Bush elegirá al candidato que pueda reinstaurar el honor en la Casa Blanca", dice su portavoz de forma solemne.

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