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El Ejército israelí restringe el uso de balas y gases en las protestas

El mando del Ejército de Israel difundió ayer una circular en la que se prohíbe a los soldados y a los cuerpos de seguridad disparar balas y gases lacrimógenos contra los manifestantes palestinos. Con estas medidas, las autoridades militares tratan de no complicar los eventuales desórdenes públicos que pudieran producirse en las áreas autónomas de Cisjordania y Gaza en los próximos días, tras la cumbre de paz de Camp David o, posteriormente, con ocasión de la proclamación del Estado de Palestina.Los responsables de seguridad israelíes han acordado, asimismo, desplazar de determinadas zonas a los militares de infantería (soldados que cumplen el servicio militar) y colocar en su lugar a oficiales de policía, asistidos por agentes femeninos y mucho más profesionales, preparados y eficaces que los quintos, para hacer frente a las manifestaciones pacíficas que se prevé que se producirán de manera masiva en las proximidades de los grandes asentamientos.

La cúpula castrense, sin embargo, no descarta la utilización de balas y gases lacrimógenos contra los revoltosos palestinos si tratan de introducirse en el interior de las colonias y ponen en peligro a los miembros de la comunidad judía. En esta misma línea, el Ejército ha venido impartiendo en las últimas semanas entrenamiento especial a los colonos con el fin de que puedan colaborar a disolver manifestaciones, utilizando para ello sistemas más proporcionados y menos contundentes que las pistolas o los fusiles.

Marchas cívicas y pacíficas

Las fuerzas de seguridad tratan así de abortar el programa de movilizaciones planeado por los sectores radicales palestinos. Éstos han anunciado una serie de marchas "cívicas y pacíficas" contra los asentamientos judíos, siguiendo las tácticas que la guerrilla islamista del Hezbolá utilizó el pasado mes de mayo en el sur de Líbano para expulsar a los soldados israelíes, sin prácticamente disparar un tiro, poniendo de esta manera fin a 22 años de ocupación. Mientras, en los territorios autónomos palestinos continúan las manifestaciones pacíficas en favor de las negociaciones de Camp David. La mayoría de estas marchas están protagonizadas o impulsadas por los funcionarios del partido gubernamental, Al Fatah, que tratan por todos los medios de contrarrestar la oposición, que de manera abrumadora pide a Yasir Arafat que abandone las negociaciones de Estados Unidos antes de que sea demasiado tarde. Ayer se celebraron marchas con estas características en las ciudades de Ramla, Jericó, Nablús y Gaza, con participación de un gran número de escolares que no superaban los 12 años de edad. También los grupos palestinos disidentes difundieron, desde Damasco, su discrepancia con la evolución de la cumbre con Israel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000