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Urgencia por volver

Ehud Barak y Yasir Arafat, que hasta ayer se decían dispuestos a permanecer en EE UU al menos unos días más, transmitieron un repentino deseo de regresar con la mayor prontitud. El primer ministro israelí comunicó su preocupación por no prolongar su alejamiento de Israel más allá de una semana, el tiempo que ya ha cumplido en Camp David. Barak asegura que su deber es equilibrar la negociación de paz con sus deberes de política interna.

Más súbito ha sido el cambio en la delegación palestina, inicialmente dispuesta a permanecer en EE UU "el tiempo que fuera necesario". Sin embargo, ha surgido un compromiso ineludible. Mañana se casa el hijo de Abu Mazen, dirigente de la OLP e íntimo colaborador de Arafat en las negociaciones de Camp David, y toda la delegación palestina está invitada a una boda que, hasta ayer, nadie recordaba y que ahora parece casi una cuestión de Estado.

Varios miembros de la delegación y el séquito que acompaña a Arafat se han visto en el compromiso de tener que ir a una boda para la que no habían preparado el regalo correspondiente; por eso, en las últimas horas, en el centro comercial cercano a los hoteles en los que se alojan había más delegados palestinos que en la sede de las conversaciones de paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000