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Tribuna:Ni ancho ni ajeno

De l'espai, no te'n refies mai

Ardió Alicante. Ardió el flotante Port d'Alacant, con el gallardete del primer premio de postín. Ardió la edición 2000 de Les Fogueres de Sant Joan, después de una semana en sudor de multitudes, en una ciudad patas arriba por obras y alborozos. Ardió, no en la tradicional Nit de Sant Joan, ni siquiera en el día de Sant Joan, sino en los inicios del 25, es decir, ya en el de Sant Guillem, por citar a uno de los benditos asilados en el catálogo litúrgico. Pero ardió a tutiplén y le metió un cierre de lujoso artificio a la crónica de la semana que, horas antes, había sellado también el celuloide de Love and sex, en ese rastrillo planetario de los cortometrajes, a cata, que se despliega en las cercanías de Cinema Jove, con la suelta tan oportuna de la provocación de Buñuel y tomándole al vampiro un plano picado de yugular adolescente. Y mientras, en Sueca, la Assemblea de Regidors y Esquerra i País recitaban Nosaltres els valencians y exigían la rehabilitación de la casa de Joan Fuster; en Alcoy, toda la voz de Ovidi Montllor, celebraba en 13 compactos, su regreso

Ave, César Cascos Su discografía completa, en la Orquesta Sinfónica Alcoiana: Homenatge a Teresa, La fera ferotge, El meu poble, Alcoi, y esa canço ficció De l'espai, no te'n refies mai, en la que Ovidi escribe unos versos premonitorios: Es presuposa/ que un aparell/ molt gran/ i estrany/ s'acosta a terra: el AVE. Álvarez Cascos cogió su tiralíneas y sentenció el trazado; seguidamente, sin consulta alguna con los ejecutivos autonómicos, lo presentó al Congreso. Zaplana, a la desesperada, quiso enderezar al técnico Cascos, pero le salió el ministro Cascos, y ni una tos. Y así fue como la opción centro del Consell se desinfló, y el Consell se cuadró ante el jefe y le hizo el saludo romano: Ave, César Cascos, a mandar. Por si fuera poco, a Rafael Ferrando, presidente de los empresarios de la Comunidad Valenciana, la propuesta de Fomento le pareció una alternativa satisfactoria y lo dijo en Alicante; dijo que la alta velocidad llegara ya de una vez, por donde fuera, pero que llegara. Luego, increpó al Gobierno: Cataluña, Aragón y Castilla-León, dispondrán de AVE, antes que nosotros. A José Bono también le dio el pálpito, pero tiene muy poco que rascar. Cascos es una elocuente metáfora de La fera ferotge, si bien al presidente Zaplana, como es de su misma cuerda, le amañó un chanchullo.

El retorno del franquismo

Anda, príncipe, le susurró, que si no me das el coñazo, te voy a dejar, primero, el tramo Alicante-Valencia y, después, todo el corredor mediterráneo de un macht 2 que va a dar gloria verlo, para que se te ponga el cuerpo pinturero. Y hasta la patronal y los sindicatos ya van de estreno. Pero, por dónde, con el proyecto de ley de áreas metropolitanas, se han vuelto a encender los ánimos. Por supuesto que las mayorías son implacables y nada indulgentes: antes, el rodillo socialista: ahora, la apisonadora popular, trituraba y tritura, en una pirueta de ordenanza, las opiniones de la minoría. El PSPV, EU y el Bloc consideran el proyecto perverso, cuando menos, en su redacción, y entienden razonablemente que viola la autonomía municipal, contemplada en la Constitución. Lo han calificado de "bodrio técnico y conceptual", "reflejo de una concepción franquista". Y están a la greña. El PP, en cuanto tratan de enmendarle la plana, se pone de una ordinariez que ruboriza al más pintado. Fíjense, cuando el otro día, Joan Ribó definió el último año de gestión de la Generalitat como "un incremento de los indicadores de la corrupción", Alejandro Font de Mora, portavoz popular en las Cortes le respondió que EU "añoraba la época del KGB". Hombre, un poco más de respeto al presidente Aznar, quien ha amparado y elogiado a Putin, un brillante jefe del KGB, además de un reputado cazador de chechenos. Pero, señores nuestros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de junio de 2000