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Un innovador del cómic

Fue el dibujante más singular de toda la historia del TBO. Y quizá también el más incomprendido. No cedió nunca a las presiones comerciales. Sus editores hubieran preferido que creara una serie con un personaje fijo y que sus viñetas contuvieran más palabras. Pero Josep Coll i Coll (Barcelona, 1923-1984) fue, sin llegar a creérselo, un experimentador del lenguaje de la historieta que buscaba en la síntesis gráfica la auténtica esencia del cómic. Con un simple trazo, Coll creaba una línea de horizonte donde el fino hilo de la tinta negra sobre el blanco bastaba para crear la sensación de profundidad y colorido de la unión del cielo con el mar. La exposición Coll en línea, que cerrará sus puertas el domingo próximo en la sala de exposiciones de la Fundació Caixa Manresa (plaza Plana de l'Om, 5. Manresa), pretende mostrar, mediante la exposición de páginas originales, todo ese potencial innovador que permanece vigente. La exhibición se divide en diferentes apartados temáticos que corresponden a situaciones frecuentadas por el artista. Así, aparecen representados sus conocidos náufragos, los singulares cazadores en el África negra, los particulares automovilistas con sus pequeños utilitarios o los entrañables vagamundos.

Coll fue un gran observador que se apostaba en medio de la calle o se sentaba en un café para captar aquellas situaciones tan cotidianas que puestas sobre el papel provocaban una inteligente hilaridad. El dibujante fue un maestro en el desarrollo del gag. Por eso sus mejores trabajos se encuentran en las historietas autoconclusivas de una sola página. Interesante oportunidad de descubrir o redescubrir la obra de este autor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2000