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Alejandro Paternain reconstruye la colonización de Sacramento en una novela de aventuras

El autor de 'La cacería' recrea en un libro la fundación de la península uruguaya

Las tierras que circundaban la desembocadura del río de la Plata (Uruguay) pertenecían a la corona española allá por 1680. Pero los portugueses, que ya poseían Brasil, consideraron que aquellas imponentes costas también les pertenecían y decidieron fundar la colonia de Sacramento. Esto dio origen a una disputa colonial entre los portugueses y España, que tenía de su parte a los indígenas previamente adoctrinados por los jesuitas.La lucha feroz por este territorio, que ha sido muy poco contada, es la que recrea Alejandro Paternain (Montevideo, Uruguay, 1933) en la novela naval y de aventuras, Los fuegos del Sacramento (Alfaguara), que presentó ayer junto al escritor Arturo Pérez-Reverte y el profesor de Literatura de la Universidad Complutense de Madrid Santos Sanz Villanueva. Fue Pérez-Reverte el descubridor de Paternain en España. "Soy un auténtico devoto suyo. Estaba en Uruguay y leí La cacería y me entusiasmó. Cuando volví a España se lo comenté a Amaya Elezcano y considero un triunfo personal traerlo a los lectores españoles. Posee el sentido innato de la aventura", dijo.

Acción no le falta a la novela de Paternain, que reconoció su filiación con Stevenson, Dumas, el relato policiaco y, sobre todo, Cervantes. Los fuegos del Sacramento, narrada en primera persona y con un tono oral, participa de la novela picaresca, histórica; refleja la avaricia imperial por el poder y cuenta enamoramientos. Sobre su final triste, Paternain dijo: "No lo prefiero, pero tristemente acaece así en mi mente, es una especie de fatalidad". La intención de la novela es "entretener el espíritu afligido", añadió Paternain, que desconfia (como Umberto Eco) de ese tipo de novelas que son sólo obras de arte. "D'Artagnan y el Conde de Montecristo han pasado al imaginario colectivo, algo que no lograron escritores sublimes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de junio de 2000