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Clinton invita a la UE a compartir su defensa antimisiles contra "poderes irresponsables"

El presidente de EEUU, Bill Clinton, reconoció ayer en Lisboa que su país acabará por implantar el sistema de defensa antimisiles de largo alcance, su versión de la guerra de las galaxias, ante "la amenaza de poderes nucleares irresponsables o en manos de terroristas" e invitó a la Unión Europea (UE) a compartir esa tecnología. En la cumbre semestral con la UE, ambos bloques acordaron impulsar una nueva ronda de conversaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para resolver allí sus conflictos comerciales. Sólo se pusieron de acuerdo en que hay que recuperar el espíritu de la fracasada cumbre de Seattle.

Clinton argumentó que Estados Unidos deberá implantar el paraguas de defensa antimisiles de largo alcance ante las amenazas que actualmente existen contra la seguridad occidental. Su exposición fue clara y explícita: "Primero hay que analizar si esa amenaza existe, y existe. Después, el coste y el impacto. Esa decisión tendrá que ser tomada. Si EEUU tiene una tecnología de ese tipo, y su objetivo es proteger contra nuevas potencias nucleares irresponsables y sus posibles alianzas con terroristas o grupos similares, entonces todo país que forme parte de un acuerdo de no proliferación y de un control internacional de armas responsable debería beneficiarse de esa protección". Clinton añadió, según fuentes diplomáticas, que para que el paraguas estadounidense salga adelante sólo haría falta "una pequeña modificación" del tratado ABM que regula los sistemas de defensa antimisiles balísiticos de EEUU y Rusia. Lo que la UE y EEUU no lograron ayer fue limar sus diferencias comerciales. Clinton explicó que ambos bloques han avanzado en la búsqueda de soluciones a sus conflictos comerciales, que serán tratados próximamente en la sede de la OMC en Ginebra. El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, afirmó que los dos bloques "están empeñados en resolver sus diferencias", que serán debatidas caso a caso en la OMC. El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, reconoció que ambas partes acordaron reactivar el espíritu de Seattle para la liberalización comercial con una reunión que desean convocar antes de fin de año, y precisó que la próxima semana se iniciará una nueva ronda de consultas para analizar los conflictos comerciales que enfrentan a ambos bloques.

El representante para la Política Exterior y Defensa de la UE, Javier Solana, explicó que ya hay prácticamente un acuerdo sobre la exportación de alimentos tratados con biotecnología, pero no en el conflicto del plátano o en las ayudas norteamericanas a la exportación de sus empresas desde paraísos fiscales, lo que les permite un ahorro de hasta 250.000 millones de dólares en impuestos. "Tenemos", dijo Solana, "dos o tres problemas en los que estamos empatados, pero no hay una guerra comercial, sino pequeñas batallas".

El presidente norteamericano aprovechó su última visita a Europa para destacar, "en un contexto histórico", los avances alcanzados en los últimos ocho años: "Rusia se está estabilizando, la OTAN se ha reforzado, la UE consiguió la unión monetaria y la definición de su política de seguridad y defensa, estamos mejorando la atmósfera para las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, avanzamos en limar nuestras diferencias y tenemos que maximizar las nuevas tecnologías".

El primer ministro portugués y presidente de turno de la UE, António Guterres, destacó que la cumbre de Lisboa decidió ampliar los esfuerzos para apoyar la estabilidad en Rusia y Ucrania, impulsar la consolidación democrática de Yugoslavia, apoyar el desarrollo de las nuevas tecnologías y luchar de forma conjunta contra la expansión de enfermedades infecciosas en África, especialmente el sida, la malaria y la tuberculosis.

Sobre la situación en Rusia, Guterres dijo que la UE ha comprobado el "empeño del nuevo presidente en consolidar un Estado democrático con una economía de mercado, así como su disposición a apoyar una investigación independiente sobre la violación de los derechos humanos en Chechenia". Clinton finalizará su visita a Europa en Moscú, donde se entrevistará con Vladímir Putin.

Clinton explicó también que su encuentro de hoy en Lisboa con el primer ministro israelí, Ehud Barak, tiene como objetivo la paz: "La decisión de Barak de retirar las tropas israelíes de Líbano ofrece nuevas oportunidades para el diálogo, pero también nuevos desafíos. Es necesario imponer la urgencia a todas las partes para establecer un nuevo orden de paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de junio de 2000

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