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Piratas con bandera verde

La guerra de Mindanao sólo está marginalmente relacionada con la crisis de los rehenes que mantiene desde hace más de un mes el grupo Abu Sayyaf. Hay un vínculo común de islamismo y de demandas políticas, pero el rigor de las posiciones del Frente Moro de Liberación Islámica (MILF) no tiene nada que ver con lo que es Abu Sayyaf, una banda violenta de piratas sin un programa elaborado, que dignifica sus tropelías envolviéndose en la bandera verde del islam. Lo que mejor hace Abu Sayyaf es verter sangre, de acuerdo con un nombre que se puede traducir como Padre de la Espada o Portador de la Espada. Aunque en las últimas semanas ha potenciado su ideología panislamista hasta el extremo de afirmar que cuenta con el apoyo financiero del buscado terrorista internacional Osama Bin Laden.Abu Sayyaf, es una escisión del Frente Moro de Liberación Nacional (MNLF), al igual que el MILF. El MNLF firmó una paz con Manila en 1996 que dio lugar a una región autónoma en parte de Mindanao y en algunas islas del archipiélago de las Sulu que ha sido un fracaso admnistrativo sin paliativos. Nur Misuari, el jefe de la Región Autónoma del Mindanao Musulmán (ARMM), está absolutamente desacreditado a los ojos de los islamistas de fuera y ante sus propios administrados, víctimas de su incapacidad gestora y debilidad por la corrupción. Algunos observadores dicen que los habitantes de la ARMM cogerían al vuelo la oportunidad de volver a ser administrados como el resto del país.

Las tácticas de Abu Sayyaf (asesinatos en masa, bombas, secuestros, suplicios de curas y monjas), son calificadas de antiislámicas por los musulmanes moderados, aunque algunos ven una alianza impía entre Abu Sayyaf y el MILF, en la que aquél hace el juego sucio de éste. En la negociación de la pasada semana, el Gobierno también habló de autonomía con Abu Sayyaf, si bien su objetivo oculto es acabar por las armas con esa banda, formada por un número indeterminado de efectivos (entre 30 y 200, según las circunstancias) que viven del saqueo en las islas en que operan: Jolo, donde están los 21 rehenes, en su mayoría turistas occidentales, que han dado prominencia internacional a la banda, y Basilan, donde opera el jefe del grupo, Gadafi Janjalani. Abu Sayyaf es un producto de la zona, frontera en aguas de piratas, contrabando y miseria. A los periodistas occidentales que han llegado a Joló tras la pista de los secuestrados se les han exigido peajes exorbitantes y algunos han sido aliviados de esas frivolidades que son relojes, carteras, anillos y zapatos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2000