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La Diputación defiende la térmica de Boroa por el empleo que creará

La Diputación de Vizcaya defendió ayer el proyecto de construcción de una central térmica de Boroa, que ha sido rechazada por un amplio colectivo social de Amorebieta, por los puestos de trabajo que generará y el descenso en la tarifa eléctrica que traerá consigo. La diputada de Medio Ambiente, María Esther Solabarrieta calificó de "agoreros" y "apocalípticos" a quienes rechazan el proyecto, aunque eludió fijar la posición de la institución foral. Por ello, se pedirá al Ministerio de Medio Ambiente, que debe emitir la declaración de impacto ambiental, que consulte a la Diputación sobre esta infraestructura y será entonces cuando emita su opinión oficial.La central de Boroa, una inversión de 65.000 millones, es iniciativa de la compañía irlandesa ESB International y prevé una producción de 800 megawatios por hora. El proyecto se presentó en octubre de 1998 y, desde finales del pasado año, la contestación social ha ido en aumento hasta que en marzo se constituyó una plataforma opositora denominada Zornotza Bizirik. En los últimos meses ha habido manifestaciones, un informe encargado por el Ayuntamiento que recuerda que la legislación bloquearía la ubicación en Boroa y una declaración de PNV, PSE y PP -que a diferencia de EH, IU y EA no habían mostrado su oposición- en la que rechazan la central por incumplir normas urbanísticas.

"Desarrollo económico"

El futuro de la central, que ahora depende del dictamen ministerial sobre el estudio de impacto, fue objeto de debate ayer en las Juntas Generales. Solabarrieta, quien repitió varias veces que ni su departamento ni la Diputación son competentes al respecto, presentó el documento de síntesis del estudio de impacto realizado por la sociedad Bizkaia Energía, participada al 100% por ESB, y resaltó que se trata de "una inversión que podría aportar elementos de desarrollo económico y energético para Vizcaya".

La diputada apuntó que la institución foral "no tiene nada en esta empresa" y añadió que "si hay oposición [al proyecto] no habrá planta de ciclo combinado". La oposición coincidió en censurar los calificativos de "agoreros" y "apocalípticos" contra los que se oponen al proyecto. José Luis Conde (IU) afirmó que cuando existen "informes contradictorios por lo menos se debe ser prudente". Maite Barreña (EH) cuestionó los empleos que crearía la planta "porque serán 30, muy cualificados y con gente que vendrá de fuera", así como la bajada de tarifas "ya que la energía sale fuera de Vizcaya". Ignacio Aldecoa (PP) relató los problemas existentes en el proyecto, aunque dijo que "todos son subsanables" y consideró lógico que la Diputación defienda la planta, pero "sería más positivo un criterio favorable, pero crítico. Nos sorprende que la empresa exprese en el proyecto el apoyo local al proyecto, en referencia a la Administración".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de mayo de 2000