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Tribuna:

Progresía

Se quejaba ayer un lector de Elche del proyecto que ha planteado su ayuntamiento para construir un aparcamiento subterráneo justo donde hace un año aparecieron restos arqueológicos de interés. Se preguntaba José F. Cámara cómo es posible que personas que se consideran progresistas [en Elche gobiernan los socialistas con mayoría absoluta] proyecten tamaña barbaridad urbanística e histórica.Definitivamente no conoce a su alcalde. Diego Macià tiene el patio hecho unos zorros. Al grito actual de historiadores, arqueólogos, arquitectos, escritores y otros intelectuales, que reclaman la recuperación del patrimonio de la ciudad, necesariamente hay que sumar las protestas de ecologistas de media provincia, y algunos de comunidades vecinas, que se echan las manos a la cabeza cada vez que revisan un proyecto, aprobado por los hombres y mujeres a las órdenes de Macià, para construir 1.200 viviendas en el perímetro del parque natural de las Salinas de Santa Pola.

Si cultura y medio ambiente han sido tradicionalmente dos de las áreas más potenciadas por los partidos y políticos considerados progresistas, de izquierda, concluyan y sitúen ustedes al personal en su sitio. Tienen razón quienes apuntan que los socialistas orgánicos tienen difícil recuperar la calle y el voto hasta que consigan enterrar ejemplos como éstos.

Reservo el último tercio de esta columna para rectificar. Si la semana pasada dudaba del interés que podía tener para la comunidad universitaria una conferencia sobre la geometría de las pompas de jabón, resulta que, ignorante de mi, esos estudios tienen sus aplicaciones prácticas, como la distribución racional de espacios, la minimización de materiales, el diseño industrial y hasta el envasado de gases. Es decir, que ofrece modelos teóricos de los que se beneficia el tejido productivo. Si, además, una conferencia de esa índole se ofrece con carácter divulgativo y ameno, no puramente científico, miel sobre hojuelas. La cita, hoy, a las 12 en la Universidad de Alicante. Ahora la recomiendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 2000