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Pujol y Clos reclaman al Gobierno central que lleve el AVE hasta Figueres en el año 2004

Jordi Pujol, presidente de la Generalitat, y Joan Clos, alcalde de Barcelona, coincidieron ayer en reclamar al Gobierno central que cumpla sus compromisos y haga que el AVE llegue hasta Barcelona y la frontera francesa en el año 2004. Clos insistió en reclamar claridad por parte del Ejecutivo que preside José María Aznar porque, dijo, "no se puede jugar a la confusión con una infraestructura tan importante como el AVE". Ayer, CiU y PP arremetieron contra el Ayuntamiento por las acusaciones sobre falta de inversión de los Gobiernos central y autónomo en Barcelona.

Pujol y Clos coincidieron ayer en una actitud de presión sobre el Gobierno de José María Aznar, para que éste, a su vez, presionara a Francia en lo relativo al enlace de la línea del AVE entre los dos países. Una actitud que buscaba que el Ejecutivo galo rectificase las declaraciones hechas por su portavoz el lunes. Catherine Colonna aseguró que el AVE no llegaría a la frontera francesa en la fecha prevista, el año 2004, por problemas en la licitación de las obras del túnel que debe cruzar los Pirineos. Un hecho, añadió, que el Gobierno español conocía desde hace meses y no había querido hacer público por motivos electorales."La postura del Ayuntamiento de Barcelona es clara: haga lo que haga el Gobierno francés, el español debe cumplir sus compromisos y, además, presionar para que también lo hagan los franceses", aseguró ayer el alcalde Joan Clos.

La rectificación a medias hecha ayer por Francia da motivos a los dirigentes catalanes para no sacar la artillería a la calle. El Gobierno catalán y el de Barcelona tienen necesidad de creer en las buenas intenciones. Lo que no fue óbice para que el diputado socialista Manel Nadal afirmara que la rectificación resultaba "inverosímil" y que sería poco creíble mientras no se concretara un calendario, "tanto por la parte francesa como por la española".

Transporte de mercancías

La diputada del PSC Montserrat Palma, por si acaso, introdujo ayer mismo una batería de preguntas en el Congreso en las que interroga al Gobierno sobre el hipotético retraso francés y sobre el futuro inmediato de la obra.

El enlace con Francia no es esencial para la red ferroviaria española. Difícilmente alguien se planteará el viaje Madrid-París en tren de alta velocidad. En cambio, el trayecto Madrid-Barcelona en dos horas y media, saliendo y llegando al centro de la ciudad es perfectamente competitivo frente al puente aéreo.

Pero Barcelona no apuesta sólo por el tren de pasajeros. Los empresarios catalanes, y a su lado los dirigentes políticos, con Clos y Pujol a la cabeza, sostienen que la línea permitirá, de una vez, romper el aislamiento ferroviario de las empresas españolas que exportan a otros países. Y no sólo eso: los puertos de Barcelona y Tarragona se integrarán en la red de distribución europea sin el gravamen indirecto que representa el cambio de ejes en Portbou. Para el puerto barcelonés, poder llegar sin este contratiempo a Francfort o a Rotterdam es muy importante si quiere convertirse en la principal entrada de mercancías del Mediterráneo occidental. Y detrás de este proyecto del puerto está la concepción de la zona del delta del Llobregat como área logística principal europea. Inviable sin el ancho europeo asociado a la alta velocidad.

El retraso es preocupante para el Ayuntamiento de Barcelona en un segundo sentido: Clos ha explicado reiteradamente que una línea entre Madrid y Barcelona convierte a la capital catalana en una terminal de Madrid, lo que no ocurre si se halla en un punto de la línea entre Madrid y el resto de Europa, hacia donde cada vez más miran las empresas afincadas en la región metropolitana.

El hipotético retraso del AVE se suma a la preocupación hecha pública anteayer por el concejal de Hacienda, Ernest Maragall, acerca de las inversiones que, respecto a la media de Cataluña y España han dejado de hacer el Gobierno catalán y el central. Maragall cifró estas inversiones no realizadas entre los años 1991 y 1998 en medio billón de pesetas.

La denuncia municipal fue respondida ayer por el consejero de Hacienda, Artur Mas, y por el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Santiago Fisas. El primero aseguró que el primer responsable de la falta de inversiones del Gobierno central en Barcelona es el partido socialista, que gobernó hasta 1996. Mas negó que la Generalitat discrimine a Barcelona. Fisas, por su parte, aseguró que las declaraciones de Maragall buscan tapar el gasto que representan las obras mal hechas por el Ayuntamiento.

Nadal: "El Gobierno está en situación de interinidad"

Los socialistas lanzaron ayer un grito de alarma ante la lentificación de los proyectos que consideran estratégicos para el crecimiento económico de Cataluña. "Se están disparando todas las señales de alarma", afirmó ayer el portavoz del grupo parlamentario del PSC-Ciutadans pel Canvi, Joaquim Nadal. Lo que preocupa más es, agregó, que esto sucede mientras el Gobierno catalán se halla en una situación de "descontrol" e "interinidad", inmerso en lo que definió como "aquelarre sucesorio" para designar al heredero de Jordi Pujol.El acontecimiento que ha provocado esta reacción de los socialistas ha sido la confirmación de que el tren de gran velocidad francés no llegará a la frontera con España el año 2004. Nadal afirmó que esto afecta "al corazón del crecimiento y al progreso de Cataluña". Pero en opinión de los socialistas, lo que le añade gravedad es que se suma a la desorientación del Gobierno catalán en política aeroportuaria, al déficit de inversiones en infrastructuras en el área de Barcelona con respecto a la de Madrid y a que el de Pujol es "un Gobierno que no gobierna", porque sus principales miembros están inmersos en la batalla sucesoria.

"Hay una pérdida de horizonte estratégico", afirmó Nadal, "y es obvio que Jordi Pujol no está en condiciones de controlar esta situación". La ausencia de dirección política es lo que, a juicio de los socialistas, pone en peligro los intereses estratégicos de Cataluña e incluso servicios tan importantes como la sanidad pública, como se ha puesto de manifiesto con el escándalo de las listas de espera para enfermos del corazón.

Nadal sostuvo que el Gobierno debería reconocer que se halla "en una situación de interinidad". La consecuencia de ello es que Cataluña padece un déficit de liderazgo, particularmente grave en momento en que se decantan decisiones estratégicas de gran importancia para el futuro. "Lo paradógico es que la causa del déficit de liderazgo sea, precisamente, la existencia de un hiperliderazgo interno que tiene paralizados a Convergència, y a CiU", sentenció.

Los socialistas mantienen la oferta que Pasqual Maragall hizo a Pujol para "enderezar" la situación. Criticó que no se tomen decisiones y avisó de que en el seno de la coalición nacionalista "se advierten signos de disidencia". A propósito del papel del consejero de Economía, Artur Mas, que aspira a la secretaría general de Convergència, dijo: "No sé si se puede gestionar tanto poder como está acumulando".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 2000

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