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Ocho asociaciones de pequeños comerciantes se unen contra la libertad de horarios

La intención del Gobierno central de liberalizar los horarios comerciales a partir de 2001 ha caído como un "jarro de agua fría" en las asociaciones del pequeño comercio. Ocho de ellas, representantes de 40.000 puntos de venta, han elaborado un escrito que trasladarán a la Generalitat, posicionándose contra la libertad horaria y reclamando una regulación que limite, como hasta ahora, la apertura de los establecimientos en domingos y festivos. Los sindicatos mostraron también su oposición a la liberalización horaria. Organizaciones de Madrid y Barcelona preparan documentos parecidos.

La entrada en vigor de la libertad de horarios en los comercios, según se indica en la Ley Orgánica 2/1996, no será de aplicación hasta que el Gobierno central, conjuntamente con las comunidades autónomas, lo acuerde, en todo caso, después de enero de 2001. La apuesta del vicepresidente Rodrigo Rato por la liberalización total ha sembrado la alarma en el pequeño y mediano comercio valenciano, que ayer anunció acciones contra este proyecto. Covaco, Unión Gremial, CePymev, Facpyme, Pymec, Fevalco y Asucova -a ella pertenecen cadenas de supermercados como Mercadona o Eroski- firmaron ayer un manifiesto conjunto en el que piden la restricción de aperturas en domingos y festivos y, a cambio, están dispuestos a aumentar de 72 a 90 las horas semanales de atención al público. Desde estas asociaciones se pide la intervención del Gobierno valenciano para que impida una liberalización de horarios que, según Unión Gremial, provocará "repercusiones nefastas para el pequeño y mediano comercio y contribuirá a la "progresiva desaparición" del comercio urbano en beneficio de las grandes superficies, partidarias de más flexibilidad horaria.

En el manifiesto, que será entregado en un plazo máximo de 48 horas al presidente de la Generalitat, con el que solicitan entrevistarse, piden que se limiten a ocho los domingos y festivos de apertura al público, regulación ahora vigente. En cambio, las asociaciones están dispuestas a incrementar en 18 las horas de apertura de los comercios en días laborables. Eugenio Soler, presidente de la Federación de Comerciantes Valencianos (Fevalco), explicó que la liberalización sólo es defendida por las grandes superficies para incrementar su cuota de mercado, que en la actualidad es del 44%. Soler recordó que en la Comunidad "el máximo motor de creación de empleo sigue siendo el pequeño y mediano comercio, que emplea en su mayoría a mujeres y jóvenes". Soler insistió en que la restricción horaria "es la mejor manera de asegurar los puestos de trabajo" de un sector que da trabajo a 189.000 personas.

El presidente de la Federación Alicantina del Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa (Facpyme) y responsable de Covaco, Pedro Reig, reconoció ayer que se sienten "defraudados" por las intenciones del Gobierno central y que la propuesta liberalizadora ha caído como "un jarro de agua fría en el sector". Reig invitó al gobierno de José María Aznar a que liberalice otros sectores como la telefonía, la electricidad, el gas, e "incluso la Administración". "¿Por qué los ayuntamientos y las oficinas públicas no prestan servicios los fines de semana para la gente que nos es difícil hacer papeles en fechas laborables?", se preguntó.

Reig recordó que, según los estudios del CIS, sólo el 6% de los consumidores solicitan la apertura de los establecimientos comerciales en festivos y domingos, mientras que un 48% prefiere el cierre. El presidente de Facpyme aseguró que la liberalización supondrá el cierre de cientos de establecimientos. "No podremos soportar el pago de horas extraordinarias ni contratar más gente; además parece claro que una ampliación del horario no significa un aumento proporcional de los ingresos", agregó. La valenciana es la primera comunidad que elabora un manifiesto, aunque, según Reig, pronto se unirán las asociaciones de Madrid y Barcelona.

El director general de Comercio, Joaquín Berenguer, expresó su deseo de que tanto pequeños y medianos comercios como las grandes superficies lleguen a un acuerdo en esta cuestión. Berenguer insistió en que cualquier decisión se trasladará a Madrid, donde se debatirá con el Gobierno central "que es quien tiene las competencias, aunque las haya delegado". Berenguer destacó la importancia que tiene la unificación de criterios entre los pequeños y medianos comerciantes, un sector en el que está incorporado el 17% de la población activa de la Comunidad y que ha crecido un 10% desde 1995.

Desde CC OO también manifestaron su oposición a la liberalización de horarios comerciales, como así indicarán al director general de Comercio, Joaquín Berenguer, en una entrevista que representantes de UGT y CC OO tienen previsto mantener a finales de mayo. Los sindicatos se mostraron partidarios de suprimir la apertura de comercios en días festivos y "como mal menor" aceptarían el mantenimiento de los ocho días actualmente estipulados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 2000

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