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Un estudio confirma la pérdida de masa ósea por ingravidez Datos de la 'Mir' asocian este deterioro con la escasa movilidad

Las condiciones de microgravedad en el espacio parecen afectar a la densidad ósea, de acuerdo con un estudio francés realizado en 15 cosmonautas que han permanecido entre uno y seis meses en la estación espacial rusa Mir. Los resultados de este trabajo, que se publican en la revista médica The Lancet, apuntan a la falta de actividad mecánica de los huesos como posible causa de la afectación ósea.

La principal conclusión del equipo de Laurence Vico, de la Universidad de Saint Etienne (Francia), es que la falta de actividad mecánica de los huesos está asociada con pérdida de masa ósea y que esto podría ser un factor que contribuyera al deterioro óseo que se produce con la edad por reducción de la movilidad.El estudio se ha centrado en el examen de la densidad mineral de dos huesos, la tibia y el radio. Los investigadores descubrieron que en la zona de la tibia que soporta el peso ya se observaba una pérdida de masa ósea al cabo de un mes de estancia en la estación Mir y continuaba deteriorándose conforme avanzaba la misión espacial. Sin embargo, la masa ósea en el radio (un hueso que soporta mucho menos peso que la tibia) no se modificaba.

Al estudiar a los astronautas a los dos y seis meses de su regreso del espacio, los investigadores pudieron constatar que la pérdida de hueso continuaba durante el periodo de recuperación en la Tierra y que el tiempo necesario para la recuperación de la masa ósea perdida era superior al transcurrido en el espacio. Los investigadores concluyen que, tras un misión espacial, la perdida ósea es un proceso adaptativo, pero que puede hacerse patológico al regresar a la Tierra. Y sugieren que las futuras misiones deberían establecerse en estancias más prolongadas si la pérdida de hueso afecta sólo a los huesos que soportan peso. "Nuestros resultados indican la necesidad de investigar no sólo diferentes huesos, sino también diferentes áreas del mismo hueso, puesto que no todas las zonas del esqueleto se ven afectadas igual", afirma Vico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de mayo de 2000