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Crítica:DANZA
Crítica

Tacón y giros con violonchelo

El trabajo serio y el tesón dan ya con toda justicia los prontos laureles que se merecen Rojas y Rodríguez. Ellos se dejan la piel en escena, así como su más que eficiente plantilla; los bailes son fuertes, tienen investigación, están puestos en música con esmero.En lo absoluto no son imitadores de Cortés o Canales, pero sí sus más cercanos y sanos competidores, y en todos hay arte de fusión. Los del N.B.E. son más sentimentales, sus solos rozan elegantemente el drama, apoyados en una música donde destaca un violonchelo que se permite desde un pizzicateo hasta golpes de arco, saltillos y scordaturas; gestos que se justifican dentro de la obra, se engranan a la disciplinada voluntad de innovación del conjunto. En el debú, estuvo Lola Greco, que bailó Hurí con los coreógrafos, sutil en el estilo con sus poses elegantes. Las luces, exactas, ayudan a las evoluciones, así como los trajes concebidos por Paloma Gómez, funcionales en su sobriedad hasta topar con esa piedra angular que es la densidad material de la bata de cola. Primó cierta concesión al gusto actual por lo étnico, el giro virtuoso y la pirueta excéntrica.

Nuevo Ballet Flamenco Flamenco directo

Dirección y coreografía: Angel Rojas y Carlos Rodríguez; música: Cañadú; vestuario: Paloma Gómez; luces: Gloria Montesinos. Teatro de Madrid. 13 de abril.

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