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El golpe judicial a Microsoft agudiza la crisis de los valores tecnológicos en las bolsas

Washington / Madrid
SEÍSMO EN LOS MERCADOS MUNDIALES.Los problemas judiciales de Microsoft, el gigante estadounidense de la informática, unidos a la creciente desconfianza de los inversores en la denominada nueva economía, asestaron ayer un duro golpe a los mercados financieros de Estados Unidos. A primera hora de la tarde en Nueva York, el índice Nasdaq, que agrupa a las empresas de nuevas tecnologías, se desplomaba más del 10%, la segunda mayor caída de su historia, aunque luego se recuperó y al cierre perdió sólo el 1,76%. Bill Gates, presidente no ejecutivo de Microsoft, anunció que apelará el fallo que le condena por prácticas monopolísticas, y que desató las turbulencias en la Bolsa.

Los valores tecnológicos volvieron a hacer que las bolsas sufrieran ayer una jornada de infarto que se moderó notablemente al final del día en el mercado de Nueva York. El Nasdaq, el mercado tecnológico de Wall Street, acabó perdiendo sólo el 1,05% después de haber llegado a caer más del 10% a media sesión. En ese momento era la segunda mayor caída de la historia en porcentaje y la primera en puntos. Con esta caída, el índice Nasdaq acumulaba un recorte del 17,82% desde desde el máximo histórico alcanzado el pasado día 10 de marzo, con 5.048,62 puntos. Desde el día 24, que fue cuando empezó a caer en picado, la pérdida es del 16,40%.Una combinación de pesimismo sobre el futuro de Microsoft tras la sentencia judicial que le declara un monopolio en situación de ilegalidad, miedo a que el conjunto de los valores tecnológicos estén sobrevalorados y voluntad de materializar beneficios, provocó un pánico como no se conocía en Wall Street desde hacía años. La caída que llegó a experimentar el Dow Jones igualó a la último crash bursátil, en octubre de 1987, y la del Nasdaq se equiparó al del histórico Lunes Negro.

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Más de la mitad de los valores de este mercado acabaron en números rojos. Entre ellos Microsoft, que también está entre los 35 del Dow Jones y que se ha convertido en el protagonista por la sentencia en su contra. La empresa de Bill Gates, en cualquier caso, no fue la peor parada del mercado. Su pérdida final fue del 2,55%, con lo que en dos días acumula el 16,61%.

El mismo ajetreo del Nasdaq vivió el índice Dow Jones de valores industriales, que el día anterior se vio muy beneficiado por el trasvase de dinero hacia los valores sólidos. Ayer se dejaba llevar por la inercia vendedora y llegó a acumular un descenso del 3,63%, después de una apertura en la que se repetía la historia del día anterior y subía el 2,66%. En apenas unos minutos, y empujado por el Nasdaq, el Dow Jones sufrió una caída en picado del 6,13%. Al cierre, este índice perdía sólo el 0,51%.

Las bolsas europeas, inmersas en la incertidumbre, tuvieron un comportamiento más positivo que el día anterior, siendo Madrid y Londres (al contrario del lunes) las peor libradas. Londres, que se dejó llevar por el ambiente del Nasdaq en la apertura, terminó perdiendo el 0,54%, y Madrid cedió el 0,66% y el Ibex 35, el 0,87%. En el mercado español, fueron los valores ligados a las tecnologías los principales sacrificados, con Terra, que perdió el 14,15%, Sogecable, el 10,08%, y Telefónica, el 2,17%, como principales perjudicados. Los valores tradicionales (energía, banca y construcción) fueron las que mantuvieron el tipo.

La ponderación de Telefónica sobre el Ibex 35 le ha llevado a perder el nivel de apertura del ejercicio y abre algunas incógnitas sobre lo que puedan hacer los inversores y los gestores de carteras a corto y medio plazo, ahora que las recomendaciones de hace un par de meses de "compensar" las carteras con los nuevos valores tecnológicos se han venido abajo con estrépito. París, Fráncfort y Milán se aferraron a los valores tradicionales y, a fin de cuentas, a la escasa importancia que los valores tecnológicos tienen todavía en Europa, para tener una sesión en la que las tres ganaron más del 1%: París subía un 1,26%, Fráncfort el 1,50% y Milán el 1,12%.

Los analistas estadounidenses culpan de la enorme volatilidad de los mercados, también calificada de histórica, a la juventud de muchos inversores, que no han conocido reveses serios en la bolsa y que ven normales las subidas del 20% o del 30% en unos minutos.La enorme información disponible en tiempo real por parte de los inversores, unida a las nuevas tecnologías que les permiten operar en el mercado en apenas unos minutos es la causante de estos vaivenes del mercado y empieza a extenderse el temor a que cunda el pánico ante ese desconocimiento de los mercados por parte de los nuevos inversores. La expresión "nuevos tiempos" para referirse a esta circunstancia intenta restar importancia al fenómeno, pero los inversores tradicionales también están ahí viendo el espectáculo.

Una de las consecuencias de la concentración de la actividad en el mercado Nasdaq estaba en el cierre, la semana pasada, del fondo de inversión Tiger Fund, un fondo clásico cuya actividad principal estaba centrada en las empresas sólidas.

Los mercados de valores europeos están interpretando con toda fidelidad la música que llega de Estados Unidos y las fuertes ventas de valores tecnológicos se ve compensada con la entrada en valores clásicos que, en el caso español, son algunos bancos, eléctricas y constructoras, más algún valor aislado.

La habitual escasez de valores que sufre la bolsa española complica el proceso que se realiza en Estados Unidos, con una rotación casi perfecta, en el caso de la Bolsa de Nueva York, desde los valores que habían acumulado plusvalías hacia los que ofrecen unos precios sumamente atractivos. La situación de los valores del mercado Nasdaq, como la de los tecnológicos españoles, es muy diferente, ya que se trata de una puesta al día de unas expectativas demasiado exageradas.

El dinero busca ahora en España valores sólidos y con un precio comparativamente atractivo, lo cual es sencillo porque la mayoría de los grandes valores se habían quedado completamente rezagados. Los valores bancarios empiezan a tener peso en las carteras, sobre todo algunos de tamaño mediano que entran en las quinielas sobre procesos de concentración, por las buenas o por las malas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 2000

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