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REVISTA DE PRENSA

Derechos humanos en Cuba

Los que visitan Ginebra, donde se está reuniendo ahora la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, podrían pensar que el caso de Elián González cae bajo su jurisdicción. La ciudad ha sido empapelada con carteles que muestran al niño como si fuera un prisionero detrás de los barrotes. De hecho, los carteles -colocados por la delegación cubana- representan una estúpida maniobra del régimen totalitario cubano al utilizar a un niño de seis años para distraer la atención de sus incontables violaciones de los derechos humanos fundamentales, incluida su violentísima supresión de los disidentes durante una década. Los comisarios de Naciones Unidas no deberían engañarse cuando consideren la resolución -loablemente planteada por la República Checa y Polonia- calificando a Cuba como la violadora de derechos humanos que es. (...)Tanto el informe anual sobre derechos humanos en Cuba del Departamento de Estado (...) como los informes de la Asociación de la Prensa Interamericana y de Amnistía Internacional, dejan muy claro que no ha habido ninguna mejora. Si acaso, se han erosionado los logros conseguidos por los disidentes y la Iglesia cubana tras la visita del Papa en 1998.

(...) Si es fiel a sus valores, la Unión Europea no sólo apoyará la resolución condenatoria a Cuba, sino que animará a los países miembros a firmarla como promotores. Piensen lo que piensen los diplomáticos sobre el caso Elián, no debería desviar la atención de las reales, sistemáticas y bárbaras violaciones de los derechos humanos del Gobierno cubano.

Miami, 31 de marzo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de abril de 2000