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Hungría prohíbe usar agua del Tisza tras el vertido tóxico de Rumania

Bucarest

Las autoridades sanitarias húngaras han prohibido utilizar las aguas del río Tisza por sus elevados contenidos en metales pesados procedentes del vertido de la balsa minera rota el pasado viernes en Baia Borsa, al noroeste de Rumania. Éste es el segundo escape tóxico que se produce en dos meses en la zona. El Ministerio de Medio Ambiente rumano ha señalado que, debido al vertido de 20.000 toneladas de lodos, los afluentes del Tisza contienen hierro en niveles tres veces superiores a los máximos permitidos, dos veces en el caso del plomo y nueve veces del zinc. El domingo por la noche los expertos lograron cerrar el boquete de 25 metros que se había abierto en la balsa debido a los caudales procedentes del deshielo y lluvias intensas.El ministro de Medio Ambiente rumano, Romica Tomescu, ha reconocido que en Baia Mare y Baia Borsa hay una treintena de balsas de decantación con riesgo de romperse: "Vamos a renunciar a la política de guante blanco que hemos practicado hasta ahora; aplicaremos con firmeza las sanciones previstas en materia de contaminación ante la indiferencia de las sociedades que explotan las minas. Si es preciso, cerraremos las instalaciones".

La ministra adjunta de Medio Ambiente alemana, Gisela Altmann, que este fin de semana se ha desplazado a Baia Mare, ha declarado que de los 640 millones de euros anuales (106.000 millones de pesetas) que presta la UE a Rumania hasta el año 2006, 120 (20.000 millones de pesetas) se destinarán a medio ambiente, de los que un tercio procederán de Alemania. Altmann mostró su preocupación por la reiteración de este tipo de accidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de marzo de 2000