Un libro de bibliófilo celebra el final de la restauración de La Pedrera y aporta planos inéditos de todas las plantas

Es un libro objeto, minuciosamente diseñado y pensado, que sirve de colofón a 10 años de trabajos de restauración en el edificio civil más emblemático de Antoni Gaudí, la Casa Milà, popularmente conocida como La Pedrera. Lo acaba de publicar la Caixa de Catalunya, entidad que en 1986 compró este conocido edificio del paseo de Gràcia por 930 millones de pesetas y que en este tiempo ha invertido unas 10 veces más en restaurarlo. "Aquella compra fue una intuición, pero si hubiéramos sabido lo que nos iba a costar, no sé si habríamos tomado la decisión tan rápidamente", confesó ayer el presidente de la Caixa de Catalunya, Antoni Serra i Ramoneda. "Ahora ya hemos acabado el trabajo de rehabilitación y estamos satisfechos con el resultado", añadió. Para celebrar este final de trayecto que ha convertido el edificio en el centro cultural y emblema de la entidad, la Caixa de Catalunya encargó la publicación de este libro que, según señaló Serra Ramoneda, "no está pensado desde una perspectiva comercial, sino que es un libro de bibliófilo que tendrá una circulación restringida entre los allegados de la entidad". Con todo, se han puesto a la venta algunos ejemplares y está previsto que pueda consultarse en las bibliotecas especializadas.

La Pedrera. Arquitectura i història es un libro en formato 34 por 24,3 centímetros, de 256 páginas y un cuidado diseño gráfico a cargo de Salvador Saura y Ramon Torrente, responsables de Edicions l'Eixample. La edición y concepción del libro ha recaído en Daniel Giralt-Miracle, director del Espai Gaudí, centro situado actualmente en el desván de La Pedrera. Contiene dos estudios inéditos que abordan los aspectos arquitectónicos y sociales del edificio, e incluye por primera vez los planos de todas las plantas tal como están actualmente.

Del primer estudio se encarga Carlos Flores, historiador y experto en modernismo que realiza un pormenorizado análisis del proyecto, la ejecución y las modificaciones posteriores del edificio, al tiempo que lo sitúa en el contexto de su época y, naturalmente, de la obra de Gaudí. Para Flores, La Pedrera es una "summa" de la obra gaudiniana ya que es su obra más compleja y enigmática, y aquella en la que el arquitecto se permitió "desarrollar al máximo su propia libertad de artista". Flores desgrana en su estudio las razones de esta argumentación y plantea algunas hipótesis sobre la adscripción o no de la obra gaudiniana en el estilo modernista.

El otro estudio, centrado en la historia social del edificio, corre a cargo del periodista Josep Maria Huertas, quien realiza un minucioso y extenso recorrido por la historia de las personas que contribuyeron a la construcción de la obra y de los diferentes usos y hechos que ha ido albergando en su siglo de existencia. Titula su texto La herencia del indiano, en referencia a Josep Guardiola i Grau, catalán que hizo fortuna con una plantación de café en Guatemala y que había sido el primer marido de Roser Segimon i Artells, propietaria del edificio, quien, sin embargo, acabó tomando el nombre de su segundo marido, Pere Milà i Camps. El estudio refleja las críticas que recibió el edificio, sus distintos usos -viviendas, escuelas, tiendas, despachos, un bingo e incluso casa de citas- y el reciente proceso de rehabilitación.

La parte central de la publicación es una impresionante selección de algunas de las más impactantes fotografías del edificio. Se trata de imágenes presentadas a sangre, en ocasiones con desplegables, realizadas en varias épocas. Estas imágenes, como señaló Giralt-Miracle, tienen una presentación que semeja el "lenguaje del audiovisual".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de febrero de 2000.

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