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ENTRE LA XENOFOBIA Y LA INTEGRACIÓN

Cóctel explosivo en Ca n'Anglada

Ha durado poco la calma en el humilde barrio de Ca n'Anglada de Terrassa (Vallès Occidental). Inmigrantes y vecinos del barrio desde hace muchos años habían logrado olvidar el violento episodio de racismo que se vivió el pasado mes de julio. Pero ayer por la mañana, el recuerdo de aquellos amargos hechos volvió a la memoria de todos y el miedo se apoderó del colectivo magrebí. Durante la madrugada, una agresión con tintes racistas contra una carnicería marroquí sobresaltó el barrio.Unos desconocidos lanzaron ayer, alrededor de las 6.30 horas, una garrafa con gasolina contra la fachada de la carnicería islámica La Paz.

Fátima, la dueña del establecimiento, en ausencia de su marido, que se encuentra de viaje, explicó ayer por la mañana que al advertir el fuego, llamó a los vecinos y a la Policía Municipal. La mujer reconoció que había pasado miedo, pero no se resignó a quedarse en casa y por la tarde abrió la carniceria como cualquier otro día. Aunque los daños materiales no han sido espectaculares, el incidente movilizó a las fuerzas del orden, las autoridades locales, todos los partidos políticos de Terrassa y hasta el consulado de Marruecos en Cataluña. Todos coincidieron en pedir calma y lanzaron mensajes tranquilizadores. El alcalde de Terrassa, Manuel Royes, que acudió al lugar de los hechos a primera hora de la mañana, calificó de "aislado" el suceso y dijo: "No conseguirá romper la convivencia que hemos ido recuperando en esta ciudad".

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El presidente en Cataluña de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes de España, Mouneim Azagrar, atribuyó los hechos a "un grupo que se dedica a crear tensión, aprovechando los hechos que ya han pasado aquí y la atención mediática provocada por la situación de El Ejido".

PASA A LA PÁGINA 4

La comunidad magrebí de Ca n'Anglada dice que vive "con el miedo en el cuerpo"

VIENE DE LA PÁGINA 1 Fátima recibió la visita del cónsul de Marruecos en Cataluña, Mustafa Salahdine, quien le dio ánimos para continuar conviviendo en paz con sus vecinos españoles. Mustafa acudió a Ca n'Anglada después de entrevistarse en el Ayuntamiento de Terrassa con el alcalde de la ciudad, Manuel Royes, para analizar los hechos y sus posibles consecuencias. Aunque intentó minimizar el suceso, al igual que hizo el alcalde, el cónsul admitió que hay motivo para "estar preocupados".

Salahdine aprovechó su estancia en Terrassa para visitar la mezquita de la plaza de Cataluña, donde lanzó un mensaje de calma y tranquilidad entre los marroquíes que acudían a rezar al templo. Sin embargo, el cónsul no logró del todo su objetivo. "Es difícil sacarnos el miedo del cuerpo", afirmaba ayer Mohamed El Ramune, un vendedor ambulante de 45 años que desde hace 15 vive en Ca n'Anglada.

Como todos los viernes, día festivo para el islam, la mezquita de la calle de Pearson estuvo llena a rebosar durante el rezo del mediodía. Tras la oración, nadie hablaba de otra cosa que del incidente ocurrido en la carnicería La Paz. "Esta vez ha sido este establecimiento, pero mañana puede ser el de otro marroquí", afirmó El Ramune.

"Habíamos logrado olvidar un poco lo del pasado verano, pero nosotros siempre vivimos con miedo", añadió. "Ahora tenemos miedo a que los hechos de El Ejido se reproduzcan aquí porque estas cosas se expanden por mimetismo", indicó Mohamed L.

"Gente de fuera"

En el barrio, los incidentes de la madrugada pasada se vivieron con intensidad y algunos vecinos llegaron a acusar a los autores del atentado de ser "unos gamberros que quieren romper la paz que tenemos ahora en el barrio, pero no lo van a conseguir". "La gente del barrio no tenemos ningún problema de convivencia con los magrebíes. Quienes hacen estas cosas son jóvenes de fuera", aseguraba ayer Antonio, un jubilado que tiene por vecinos de escalera a una familia magrebí "muy correcta".

Aunque antes de producirse el incidente de ayer el ambiente en Ca n'Anglada era mayoritariamente de calma y de buena convivencia, en los últimos días han aparecido algunas pintadas racistas por la ciudad y esto preocupa a la policía, que ayer reforzó la vigilancia de la zona en previsión de posibles nuevos incidentes. La condena de los hechos de ayer ha sido unánime y todos los partidos políticos representados en el Ayuntamiento de Terrassa hicieron público un comunicado en el que rechazan enérgicamente el hecho vandálico y lo desvinculan "de anteriores situaciones vividas en esta ciudad, actualmente en vías de recuperación mediante el diálogo y la participación de todos los colectivos".

Precisamente, mañana, unos 30 representantes de comunidades islámicas de toda Cataluña se reunirán en Terrassa para analizar los incidentes racistas de El Ejido y también la situación en la que vive el colectivo magrebí en Cataluña.

El brote de violencia racista que vivió Ca n'Anglada el pasado mes de julio surgió tras una pelea entre jóvenes marroquíes y españoles durante las fiestas del barrio. El episodio más violento se vivió durante una manifestación por el barrio que reunió a un millar de personas, la mayoría vecinos de Ca n'Anglada que pedían la expulsión de los inmigrantes. Durante la manifestación, un joven magrebí sufrió heridas con arma blanca.

Como consecuencia de estos hechos, los comercios marroquíes cerraron sus puertas durante un par de días y los inmigrantes se escondieron en sus casas, asustados. Después de la crisis, llegó la calma y una manifestación unitaria contra el racismo en Terrassa reunió a más de 3.000 personas.

Ahora, ocho meses después, la normalidad había reaparecido en el barrio y entidades y vecinos trabajan juntos por la convivencia desde la Sociedad Municipal de Ca n'Anglada, que impulsa el Ayuntamiento de Terrassa, así como desde diferentes asociaciones de vecinos marroquíes y españoles. Ca n'Anglada es un barrio de trabajadores, en el que conviven inmigrantes andaluces con magrebíes. Éstos representan el 4% de la población del barrio.

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