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Familiares de dos muertos en un accidente de tráfico acusan a los Mossos de provocar el siniestro

Los familiares de los dos conductores fallecidos en el choque de un camión contra un coche patrulla de los Mossos d'Esquadra detenido en el arcén de la autopista A-7, en Figueres, acusan a los agentes autonómicos de propiciar el accidente con una actuación negligente. En el juzgado número 4 de Figueres, se suspendió ayer por tercera vez el juicio de faltas para dirimir las responsabilidades del caso. La acusación particular, apoyada por un informe pericial y el testimonio del conductor que circulaba tras el camión siniestrado, entienden que hay pruebas suficientes para demostrar la responsabilidad de los agentes autonómicos y teme que el proceso se esté dilatando a causa de la implicación de la policía.

El siniestro ocurrió en la medianoche del 19 de marzo de 1998, poco después de que los agentes detuvieran su vehículo en el arcén de la A-7 para identificar a un transeúnte que caminaba por la autopista. El camión con remolque en el que viajaban Víctor Manuel Mateo y Darusz Do Dojutrek chocó violentamente con el vehículo autonómico y volcó; ambos ocupantes fallecieron. El informe del perito Francesc Menén mantiene que el puente de señales luminosas del coche patrulla estaba apagado y no se señalizó la detención. Menén destaca que la parte trasera izquierda del coche invadía ligeramente el carril derecho, por lo que el camión no pudo esquivarle. El atestado de la Guardia Civil sostiene que el conductor se durmió, pero el camionero que circuló tras el camión siniestrado durante unos 100 kilómetros, José Antonio Camacho, asegura que su trayectoria fue regular hasta que dio un fuerte bandazo para evitar el coche patrulla. Camacho considera sospechoso que la policía le hiciera seguir su viaje en lugar de tomarle declaración como testigo. El tacógrafo del camión siniestrado no registró oscilaciones de velocidad, usuales en casos de somnolencia al volante.El padre de una de las víctimas, Rafael Mateo, criticó los atestados policiales y aseveró: "Como hay policía implicada, quieren taparlo todo". La versión policial del accidente asegura que el coche estaba parado tras la línea, con el puente de señales encendido, y que el impacto se produjo cuando un agente, que no sufrió ni un rasguño, abría el maletero. El estado en que quedó la parte trasera del coche hacen poco verosímil esta hipótesis.

El letrado de la defensa, Juan Galera, mantiene que hay un cúmulo de circunstancias que arrojan dudas sobre la actuación de los mossos y que no hay ni una sola prueba que avale la teoría de que el conductor se durmió al volante. El juicio fue suspendido ayer por un defecto de forma que podía causar indefensión a los agentes autonómicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de febrero de 2000