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Pablo Calvo, el niño de 'Marcelino, pan y vino', muere a los 50 años

Los restos del actor fueron incinerados ayer en Alicante, donde vivía

El ex actor Pablo Calvo, protagonista de la mítica película de la posguerra Marcelino, pan y vino, falleció el martes en la clínica Vistahermosa de Alicante a consecuencia de un aneurisma cerebral. Calvo, nacido en Madrid en 1949, interpretó ocho películas antes de retirarse del mundo del cine al alcanzar la adolescencia. Desde 1986 vivía en Torrevieja, donde regentó varios negocios relacionados con la hostelería y con la promoción de viviendas.

La muerte de Pablo Calvo se produjo en la tarde del martes, después de permanecer ingresado en la clínica Vistahermosa desde el jueves anterior. A su fallecimiento se le ha dado "un carácter íntimo", por lo que no trascendió hasta ayer, según explicaron fuentes familiares. El actor fue incinerado en la tarde de ayer en el tanatorio de Alicante y sus cenizas serán esparcidas en el mar, en Torrevieja, por deseo expreso del fallecido.El niño más popular del cine español de los años cincuenta nació en Madrid, en 1949. A los ocho años fue seleccionado entre cientos de niños de su edad para el papel protagonista de Marcelino, pan y vino, que en 1954 rodó el director Ladislao Vajda. Tras el éxito de la producción, tanto en las pantallas nacionales como internacionales, la productora Chamartín lo contrató para otras dos películas, Mi tío Jacinto (1956) y Un ángel pasó por Brooklyn (1957), también bajo la dirección de Ladislao Vajda.

Posteriormente, y siempre doblado por una mujer que ponía voz de niño, Pablo, o Pablito, Calvo participó en otras cinco películas: la italiana Totó y Pablito (1958), de Antonio Musu; la coprodrucción alemana Juanito (1960); la española Alerta en el cielo (1961), de Emilio Gómez Muriel; y la coproducción argentina Barcos de papel (1962), de Román Viñoly Barreto.

Tras el último largometraje, y al no poder superar con éxito la barrera de la adolescencia en el mundo del cine, optó por la retirada. Entonces, estudió ingeniería industrial, profesión que compaginó con la actividad empresarial en la localidad de Torrevieja, donde se estableció, con su mujer y su hijo, a partir de 1986.

En esta población turística del litoral alicantino se dedicó a los negocios de hostelería y promoción inmobiliaria. Durante varios años regentó un conocido discobar, que le sirvió para integrarse de manera definitiva en la sociedad de Torrevieja, donde sus convecinos le profesaban cariño y admiración, pese a que desarrollaba una vida muy discreta. Su popularidad se reactivó a raíz de una versión de la película que lo catapultó a la fama, Marcelino, pan y vino, que realizó un director italiano hace unos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de febrero de 2000