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Vitoria instala en una casa a tres de las nueve familias rumanas nómadas

El Ayuntamiento de Vitoria instalará en un centro de acogida en los próximos días a tres familias de origen rumano que hasta ahora vivían de manera ambulante. Esta iniciativa del gobierno municipal servirá para inaugurar una casa de acogida para inmigrantes en el barrio de Abetxuko, dentro de un programa por el que varias familias extranjeras que viven en la ciudad hace meses se podrán adaptar en mejores condiciones de las que tienen actualmente. El colectivo rumano reúne a 30 personas de nueve familias, que se dedican a vender una publicación en los semáforos, pero sólo tres de ellas se han apuntado. A cambio de la estancia en la vivienda, los inmigrantes rumanos se comprometen a escolarizar a los menores de edad, a participar en cursos para aprender el castellano y a facilitar su integración en la ciudad.Dado el carácter nómada de algunas de estas familias, aún quedan otras nueve familias de origen rumano que no han concluido el programa y que han rechazado la oferta del Ayuntamiento vitoriano. Todas ellas viven junto a la plaza de Toros, en furgonetas sin las condiciones de salubridad idóneas. El consistorio tratará de que se sumen poco a poco al programa. Para ello ha solicitado la ayuda a Compartir, una ONG que trabaja con población de Rumania.

El alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, aprovechó ayer para recordar las "limitadas competencias" de los ayuntamientos en esta materia. "Por muy buena voluntad que tengamos, si otras administraciones no nos ayudan tropezamos con muchos problemas burocráticos". Alonso pidió unas "respuestas decididas" a la Administración central y vasca para facilitar la integración de esos colectivos.

"Efecto llamada"

El PNV, que comenzó este programa en la anterior legislatura, critica al equipo de gobierno porque entiende que no se seguirán las pautas marcadas en un principio. "Esta vivienda debe ser un paso intermedio, para que luego puedan incorporarse plenamente a la vida de la ciudad. Parace que el equipo de gobierno quiere que el programa termine con la puesta en marcha de esta casa, y no debe ser así. Cuando el obstáculo del lenguaje esté subsanado y puedan trabajar deben buscarse vías para que puedan vivir de forma autónoma", comentó la concejal nacionalista Marieli Díaz de Mendibil.

El grupo nacionalista y otros partidos de la oposición se preocuparon especialmente por unas palabras de la concejal delegada, María Ángeles Castellanos (PP), al expresar su inquietud por el, según afirmó, "efecto llamada" que puede provocar esta iniciativa. Los nacionalistas creen que el PP traslada a la ciudadanía "un problema que no existe, y fomenta un sentimiento de rechazo e insolidaridad". "Parece que esto va a atraer avalanchas de personas. Y no es así. Los mismos que llevan en Vitoria desde el principio y decidieron quedarse han traído a sus familias. Nada más".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2000