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Reportaje:

La espuma del Gorbea

EMPRESAS Y EMPRESARIOSHace unos tres años, cuatro amigos comenzaron a poner en marcha lo que entonces no era más que un sueño. Reuniéndose los fines de semana, apostaron por hacer lo que les gustaba: cerveza. Su sueño se materializó en la inauguración de Bertoko Gar S.L., en mayo de 1999, una planta de fabricación artesanal de cerveza de 500 metros cuadrados en el Alto de Barazar (Zeanuri), a la sombra del Gorbea, según explica el responsable de la fábrica Mikel Alberdi, bilbaíno de 34 años. Algo más de medio año después de la apertura, el sueño es una contundente realidad. Producen 5.000 litros de cerveza artesanal a la semana, lo que supone 20.000 botellas, si el envase es de 25 cc, y 15.000, si es de 33 cc. La producción anual se sitúa en unos 150.000 litros.Los proyectos inmediatos de Bertoko pasan por comprar más tanques y hacer más cerveza. "Hasta ahora sólo teníamos un tipo de cerveza en el mercado, que es la ale, más tostada, que nosotros llamamos Sue [de la palabra en euskera fuego, por el color]. Ahora hemos sacado una lager, que salió al mercado el 1 de enero pasado. La llamamos Leizuri [rocío]", comenta Alberdi. Un proceso de expansión rápido. "A mediados de febrero vamos a introducir otros dos tanques más de maduración-fermentación. En verano la demanda crece mucho y los necesitamos para dar abasto", concreta.

Su facturación en 1999, desde mayo, alcanzó en torno a los 40 millones de pesetas. "Este año queremos llegar a unos 120 millones de facturación", afirma Alberdi. Calculan que dentro de unos tres años podrán ganar dinero. "Todo se va por ahora en amortizar la inversión", dice el responsable de Bertoko. La fábrica comenzó gracias a la ilusión de unos 40 amigos que aportaron dinero, unos 60 millones de pesetas, para el proyecto. "Conseguimos subvenciones del Gobierno vasco y la Diputación, pero ha sido fundamental el buen trato que nos ha proporcionado la BBK, que nos ha concedido préstamos muy ventajosos. Comenzamos con unos 150 millones de pesetas. En ello está incluido hasta el último tornillo", afirma Mikel Alberdi.

Para un poco más adelante, este año, la intención de Bertoko S.L. es abrir una planta en Álava. "Aún no hemos decidido dónde. En principio allí no se hará el mismo tipo de cerveza que aquí", indica el responsable de la cerveza vasca.

En el futuro está previsto producir otro tipo más de cerveza. "Aún no está decidido cual: negra, sin alcohol...", dice Alberdi.

Actualmente trabajan en Bertoko 13 personas a jornada completa, más dos personas el día de la semana que se embotella. "Este año empezaremos a embotellar dos días a la semana y necesitaremos más gente. Y cuando metamos los dos tanques nuevos, seguramente habrá que contratar más gente", apunta Alberdi.

La cerveza Bertoko se distribuye, sobre todo, en Vizcaya y Guipúzcoa, y menos en Álava. "Los bares nos han acogido muy bien. Con el nuevo tipo de cerveza queremos hacer una nueva campaña de publicidad y abastecer a las tres provincias".

Un 'eguzkilore' contra los malos espíritus

Mikel Alberdi narra de carrerilla el proceso para fabricar cerveza: "Traemos la malta, que es cebada germinada y tostada, de Navarra y la trituramos, la metemos al tanque, la mezclamos con agua, conseguimos el azúcar necesario para convertir en alcohol. Se pasa a otro tanque en el cual se mezcla con lúpulo. El lúpulo le da un sabor y olor característico. Y luego se pasa a fermentar [convertir el azúcar en alcohol] unos dos o tres días. Cuando tiene el nivel de alcohol requerido, se para la fermentación y se madura, 20 o 30 días. El proceso en total son 35 días".La maquinaria de Bertoko se trajo de Canadá. También allí se hicieron pruebas para lograr el tipo de cerveza que querían sacar al mercado, según un estudio previo que concluyó que el público demandaba una cerveza ale. "Nuestro tope es llegar a producir 700.000 litros", indica Alberdi. "Está comprobado en muchos estudios que con esa cantidad se obtienen beneficios interesantes para este tipo de microempresas".

La etiqueta de la cerveza Bertoko la hicieron "con mucho cuidado". "Una empresa de publicidad trabajó la idea que nosotros teníamos. Nuestro logotipo es el eguzkilore, la flor que aparece en el centro de la etiqueta. Aquí en el País Vasco se utilizaba como protección, se clavaba encima de la puerta para ahuyentar los malos espíritus", comenta Alberdi. Con su idea de asentarse como "la cerveza de Euskadi" completaron la etiqueta con letras que "se utilizan mucho en la mitología vasca".

Respeto al medio ambiente

Los miembros de la fábrica de Bertoko, tanto los que apoyaron económicamente el proyecto como quienes lo sacan adelante cada día, han trasladado al lugar de trabajo su compromiso con el medio ambiente. "Nos hemos instalado aquí y vamos a cuidar todo lo que son residuos. Nosotros generamos residuos, en forma de cerveza y agua, y residuos de fabricación. La malta y el lúpulo lo consumen las vaquerías. Aumenta la producción de leche y se lo llevan encantados los ganaderos. En cuanto a las aguas, tenemos un sistema de depuración en el que hemos invertido un montón de dinero, más de 10 millones de pesetas", asegura Mikel Alberdi.La producción de cerveza necesita agua de mucha calidad. "Desde donde estamos hasta arriba son los parques naturales del Gorbea y del Urkiola. Aquí el agua es inmejorable". La cerveza Bertoko "no tiene estabilizantes, ni colorantes, ni conservantes, sólo los cuatro ingredientes básicos: agua, lúpulo, malta y levadura". Eso le da un periodo de caducidad menor. "Si no se consumiera tendríamos que retirarla en tres meses, pero la cerveza es cerveza y siempre se consume". Alberdi define Bertoko: "La de tipo sue es de color rojizo, con cuerpo. Se consume a unos 8 o 10 grados. La leizuri, clara, se toma más fría"

Las instalaciones de Bertoko incluyen un bar, donde se puede comer y tomar tanta cerveza artesanal como se quiera, "estilo sidrería". Además, ofrecen folletos con rutas por los alrededores. "El entorno es tan bello que es una pena venir hasta aquí y perdérselo", dice Alberdi. El bar abre todos los días en verano y los fines de semana en invierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de enero de 2000

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