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Tribuna:

Cambios más que virtuales

La red parece alterar las características físicas y da la impresión de que el sonido fuese a la velocidad de la luz. Apenas empieza a normalizarse el desarrollo del grupo Universal como líder del mercado global, el segundo movimiento de la operación de AOL con Time Warner parece sobrepasarle con la toma de control de EMI. La velocidad de vértigo ha dejado asombrados a observadores y ejecutivos. ¿Qué supone esta dinámica de compras o fusiones?: - Alcanzar un tamaño suficiente para atacar los negocios de la red y conseguir economías de escala. Esto está empobreciendo la competencia. Hace apenas año y medio, el mundo de la música grabada estaba en manos de seis multinacionales. Hoy está en manos de cuatro, con enormes diferencias entre las dos primeras y el resto, y si la dinámica continúa puede acortarse a tres.

- Las expectativas que depositamos en la red se basan en la compra de discos compactos y la descarga (download) de canciones o álbumes. Mientras la primera mejora la distribución actual de los catálogos, la segunda creará por ahora grandes insatisfacciones, ya que los tiempos de descarga son muy prolongados y poco prácticos. En este sentido, la convergencia de intereses, hasta ahora contrapuestos, de discográficas y red, deberán provocar un rápido desarrollo tecnológico de la red y ésta ofrecerá la rapidez y posibilidades demandadas.

- La red, aparte de su propio negocio, está jugando un papel catalizador en la aceleración de las asignaturas pendientes de la industria discográfica. A saber: reducción del número de almacenes, disminución de puestos de trabajo en determinadas áreas y reducción del catálogo al número de artistas necesario.

- En 1997, multinacionales europeas y americanas se repartían sus mercados de una forma más o menos equilibrada y tenían una parte importante en territorios ajenos. Primero, Universal compra Polygram a Phillips y ahora la operación Warner-EMI deja bajo "control exclusivo europeo" a una "única" compañía: Bertelsmann Music Group (BMG). Si la dinámica continuase, ¿podría Europa quedarse sin una compañía de discos de tamaño multinacional?

- Esta operación supone una alteración importante en EEUU, el mercado latino de referencia en la red, donde la nueva fusión gana cuota hasta situarse segunda en el ranking y tal vez provocar una disminución de la influencia europea en dichos mercados. El fututo latino dependerá también del alineamiento o desarrollo que tomen los sellos regionales.

- Durante el fin de los ochenta y parte de los noventa, la industria ha estado centrada en el cambio digital: del vinilo y la casete hacia el disco compacto. La alta rentabilidad que supuso la transformación de un producto ya grabado rebajó la necesidad de nuevas creaciones o nuevos artistas (los últimos mitos musicales fueron Michael Jackson y Madonna). Este empobrecimiento de la creación en un pasado reciente debe ser significativo como para tomar medidas ante la nueva revolución tecnológica. De no ser así, esta amenaza supondrá una oportunidad para compañías independientes capaces de buscar artistas y elaborar ideas.

- El mundo de la música grabada va a ser uno de los primeros en sufrir los cambios profundos provocados por la red a una velocidad extraordinaria, que sin duda afectará a cada uno de los pasos de su cadena de valor. En España, durante 1998 la suma de Warner y Emi supuso un 37% del mercado, mientras la de Universal y Polygram, un 17%. En 1999 se dio probablemente un crecimiento de cuatro puntos para Warner y Emi.

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Luis Merino es director de Cadenas Musicales de la SER

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de enero de 2000