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Telefónica tendrá varios centros operativos en América, aunque mantendrá la sede en España

Buenos Aires / Madrid

La sede de Telefónica seguirá en España, aunque la primera empresa española tendrá varios centros operativos además de Madrid: Miami, São Paulo, Nueva York, Buenos Aires y Río de Janeiro, según confirmó ayer en la capital argentina su presidente Juan Villalonga. La operadora trató de poner así fin a las especulaciones sobre el traslado de su sede fuera de España, posibilidad que fue duramente criticada por La Caixa, miembro del núcleo de accionistas de referencia con el BBVA, el portavoz del Gobierno, Josep Piqué, y el ministro de Economía y vicepresidente segundo, Rodrigo Rato.

Juan Villalonga negó rotundamente el traslado y aseveró, en Buenos Aires, que la compañía mantendrá su sede social en Madrid. "Puedo asegurar que con la operación que aprobamos con el Consejo de Administración la semana pasada [las ofertas públicas de adquisición por el 100% de Telefónica de Argentina, Telefónica de Perú y las brasileñas Telesp y Telesudeste], hoy podemos decir que somos una multinacional. Pero el hecho de ser una multinacional no significa que vayamos a trasladar nuestra sede social. La sede social de Telefónica que, como digo, hoy es tan argentina como española, tan española como brasileña y tan brasileña como peruana, la sede social del Grupo Telefónica va a continuar siendo Madrid. Y eso no significa que vaya aumentando en nuestro grupo la existencia de centros operativos en cada uno de los países donde tenemos presencia", declaró el presidente de la operadora en rueda de prensa celebrada en un hotel bonaerense.No obstante, la empresa va a constituir varios centros operativos fuera de España "para responder a las necesidades de funcionamiento de una multinacional con fuerte presencia en América". Esos nuevos centros se ubicarán en Miami y São Paulo y Nueva York, y, posteriormente, se extenderán a Río de Janeiro y Buenos Aires, donde la presencia y la actividad de la compañía española es cada vez mayor. Villalonga se encontraba en la capital argentina presentando la oferta de compra del 100% de su filial en aquel país, donde se entrevistó con su presidente, Fernando de la Rúa, y el equipo de Gobierno.

Reacción del Ejecutivo

La polémica sobre la sede social se desató a raíz de una información que ayer publicaba el diario Abc que aseguraba: "Villalonga traslada el centro de decisión de Telefónica". Ante esta noticia el Gobierno de Aznar reaccionó inmediatamente. El portavoz del Ejecutivo, Josep Piqué, manifestó que "sería de lamentar que Telefónica trasladara a Miami el centro de decisión", porque perdería "españolidad". Puntualizó, no obstante, que las empresas privadas tienen autonomía para fijar su estrategia.

El titular de Economía, Rodrigo Rato, también entró en la polémica: "El Ejecutivo siempre será partidario de que los centros de decisión de las empresas españolas, y las multinacionales, estén en España". Rato y Piqué, por si acaso, añadieron que no tienen constancia oficial de un plan de tal calado por parte de la empresa en la que su Gobierno nombró a Villalonga como presidente.

Las declaraciones de los ministros chocan con la independencia a la que han apelado tras el escándalo de las opciones sobre acciones (stock options). El presidente, José María Aznar, que dijo que no aprobaba ni respaldaba ese sistema de retribución en una entrevista en Abc del 10 de enero, se sacudió la cuestión en la entrevista concedida a Tele5 el miércoles, aludiendo a la condición de "empresa privada" y no quiso entrar al trapo. Varios diarios han publicado recientemente que el presidente ha pedido, sin éxito, a Villalonga que renuncie a las opciones, cuyo monto puede superar los 4.000 millones de pesetas.

A las advertencias del Gobierno se sumó Antoni Brufau, director general de La Caixa, que tiene un 5% de Telefónica. El responsable de participaciones de la entidad de ahorro, que compone junto al BBVA el núcleo estable de accionistas de Telefónica, aseguró: "Supongo que nos opondríamos a que todo el centro de decisiones se vaya a Miami, porque Telefónica de España [la filial de telefonía fija] tiene todavía un peso muy importante en el grupo". El BBVA, que tiene un 9% de la operadora, continuó en su línea de mutismo sobre estos temas. En el entorno de ambas entidades señalan que el posible traslado no se ha tratado en los consejos ni se les ha planteado.

El núcleo estable no se ha opuesto, sin embargo, a que Villalonga haya creado un entramado con empresas clave en la actividad del grupo al otro lado del Atlántico. De hecho, han sido testigos del debate sobre el posible traslado de la central de compras a EEUU.

Las mismas fuentes señalan que el hipotético cambio de sede plantearía serios problemas sobre el pago de impuestos, afectaría a la imagen de España en el mundo e, incluso, podría crear problemas regulatorios con Bruselas, artífice del proceso de ordenación y de la liberalización del sector en Europa. Tampoco tendría mucho sentido trasladar el centro de decisión fuera de España para ahorrar costes, ya que el personal debe recibir dietas, pluses y demás prebendas.

Miami, en cualquier caso, se ha convertido en una habitual plaza para Villalonga, que tiene casa en la ciudad y pasa largas temporadas en ella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2000

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