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París acepta chinos, pero no marroquíes y tunecinos

El número de extranjeros viviendo legalmente en Francia es de 3.325.000 personas, y el de extranjeros naturalizados supera el 1.700.000, lo que representan un total del 10% de la población francesa. La última regularización se efectuó en 1998 y supuso la aceptación de 81.000 demandas sobre un total de 143.000, siendo los originarios de la China los que obtuvieron un porcentaje más alto de regularización (87%), mientras que el mayor rechazo recayó sobre quienes llegan de Marruecos y Túnez (44%) o Turquía (37%).La nacionalidad francesa la adquiere el hijo de extranjeros que nace en territorio galo. Luego, los padres habrán de haber residido como mínimo durante cinco años en Francia antes de que el hijo cumpla los 18 para que éste mantenga, automáticamente, su nacionalidad francesa. Los mayores de 13 años, residentes en Francia, también pueden pasar a ser definitivamente franceses gracias a una declaración en la que manifiestan su voluntad de convertirse en ciudadanos franceses. El matrimonio con un francés o francesa también permite, después de un año de vida en común, pasar a tener la nacionalidad del país de adopción. Obviamente, la autoridad pública tiene la posibilidad de ofrecer la nacionalidad a la persona que lo desee.

Respecto al número de ilegales no existe ningún dato fiable, como no sea la media de expulsados de los últimos tres años, que es de 12.000 personas anuales.

Para tener un contrato de trabajo hay que disponer de un permiso de residencia, es decir, de un "carné de estancia temporal", que nunca dura más de un año, o un "carné de residente", que dura diez años y se renueva automáticamente. Ese contrato de trabajo da derecho a la seguridad social médica y comporta también cotización destinada a alimentar la pensión de jubilación. Los hijos tienen derecho a la escuela gratuita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de enero de 2000