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Reportaje:

El final de la huida de Gloria Trevi

Diego A. Manrique

Gloria Trevi (Monterrey, 1970) recibió a los policías que la detuvieron el jueves en un apartamento cercano a la célebre playa de Copacabana, en Río de Janeiro, con la melena despeinada que la hizo famosa. La cantante mexicana, que llevaba un año huida después de que un tribunal de su país ordenara su captura por supuesta corrupción de menores y secuestro, era una perfecta desconocida en Brasil, donde sus discos no han sido publicados. Junto a Gloria Trevi fueron detenidos su representante y novio, Sergio Andrade, y la corista y amiga de la pareja María Raquenel Portillo, conocida como Mary Boquitas. Los tres vivían en un apartamento que Andrade había alquilado a una inmobiliaria que habitualmente trabaja con turistas. La detención de la pareja se convirtió ayer en la noticia del día en México. Los periódicos le dedicaron la portada y algunos medios llegaron a sacar ediciones especiales. Los tres vivieron, según fuentes policiales, durante 10 meses en el mismo barrio, pero cambiaron de domicilio en varias ocasiones amparados en la facilidad con que se alquilan apartamentos para turistas -basta el pago por adelantado del alquiler-. Desde el principio, la policía tuvo localizados a los tres acusados, pero no fueron arrestados hasta que no fue dictada una orden de captura internacional.

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Como siempre ocurre con cualquier escándalo made in Mexico, el paso del tiempo embarulla los detalles, enriquece las ramificaciones y hace que el guión original pierda cualquier lógica. Las fuentes aparentemente mejor informadas juraban que Trevi y su gente estaban escondidos en un rancho de Tejas, protegidos por varios sicarios. Desde Río de Janeiro se asegura que entraron en el país con sus pasaportes auténticos y que vivían en el elegante barrio de Barra de Tijuca, que no es precisamente un lugar discreto para unos fugitivos.

Trevi y sus acompañantes se esfumaron en 1999, cuando salieron a la superficie los rumores de que la escuela de jóvenes talentos que patrocinaba la cantante se parecía más a un harén al servicio de su descubridor, Sergio Andrade. Una de las pupilas, conocida artísticamente como Aline, publicó en Grijalbo un libro titulado La gloria por el infierno. Cierto que para evaluar sus revelaciones debe tomarse en cuenta el hecho de que Aline -¡con 15 años!- se casó con Andrade y le abandonó cuando vio que ella no iba a conocer el éxito de la Trevi.

La maquinaria de la justicia mexicana se puso en marcha cuando la familia de Karina Yapor Gómez denunció en la Fiscalía de Chihuahua que su hija había desaparecido, supuestamente para dar a luz en Madrid un hijo de Sergio Andrade.

La pareja se había hecho cargo de Karina en 1994, cuando ésta tenía 12 años y muchos sueños de triunfar en el mundo del espectáculo. El pasado noviembre, Karina llamó finalmente a sus parientes para solicitarles que retiraran la acusación de corrupción de menores contra Andrade y sus amigas. Ya era demasiado tarde: la justicia se había puesto en marcha. En diciembre, Karina llegó a México en avión procedente de Brasil, proclamando que Andrade no era el padre de su hijo y que su silencio de dos años se debía al hecho de que su madre estaba enferma del corazón y prefería que no supiera de su embarazo.

Mientras tanto, Trevi fue demonizada. Si alguna de sus antiguas asociadas ingresaba en un hospital, se aseguraba que había sufrido un atentado para garantizar su silencio. Hasta se comentó que Gloria tuvo tratos con el difunto Amado Castillo, el más poderoso narcotraficante de México, al que un informante retrataba enamorado como un jovencito. Se analizaron los discos de la Madonna latina y hubo quien encontró en la canción Ya no mensajes supuestamente satánicos. A continuación, se relacionó a Andrade y a Trevi con la hechicería, lo que aparentemente explica su carisma personal y su poder de guru sectario sobre sus alumnas. Para liarlo aún más, Sergio es hermano de Eduardo Andrade, senador de la República, con lo que cualquier decisión judicial sobre el caso adquiere dimensiones políticas. El senador aseguró ayer que en ningún caso pensaba interferir en la marcha de la justicia para ayudar a su hermano.

En Monterrey, la ciudad natal de Trevi, los hermanos de la cantante anunciaron también ayer que denunciarán por infamia a la familia Yapor y que éstos trataron de chantajearles antes de denunciar el caso.

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