Una de las parejas españolas estuvo en la lista de ejecuciones de los piratas del avión indio

Los cuatro españoles secuestrados durante una semana en un avión indio, desviado al aeropuerto afgano de Kandahar con otros 151 pasajeros, estarán en pocas horas en España. El embajador en Nueva Delhi, Alberto Escudero, se limitó a afirmar que el miércoles es seguro que "estarán en casa". "No quieren que se conozca el momento de su vuelta", dijo Escudero, aunque la Oficina de Información Diplomática adelantaba anoche que el regreso podría producirse hoy mismo. El portavoz de la OID reveló que los secuestradores habían elegido a una de las parejas para una eventual ejecución.

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"Una de las dos parejas estuvo en la lista de ejecuciones que establecieron los secuestradores", reveló ayer a la Cadena SER Joaquín Pérez Villanueva, portavoz de la Oficina de Información Diplomática (OID). Pérez Villanueva no quiso precisar su identidad porque, dijo, "les corresponde a ellos revelar los detalles en su momento".En cualquier caso, y a pesar de la dura experiencia que tuvo que suponer para todos ellos el secuestro, uno de los cuatro españoles aún tuvo la sangre fría y los reflejos de grabar algunos minutos de vídeo durante el cautiverio. "Son unos seis minutos de grabación en la que no se ve a los secuestradores", explicó a EL PAÍS el embajador español en Nueva Delhi. Escudero, que vio las imágenes acompañado de los cuatro liberados, precisó que en ellas aparecen durante alguna de las comidas y se oye su conversación. También hay alguna toma del exterior recogida a través de una ventanilla.

El diplomático no quiso precisar ni la ruta ni la fecha de regreso de Victoria Moreno y Carlos Nelson, que se dirigirán a Ibiza, y de Anna Lloret y Josep María Mayoral, que llegarán a Barcelona para trasladarse a la localidad leridana de Mollerussa. "Puedo decir que viajarán por separado y que deben de hacer varias escalas antes de llegar a sus destinos", dijo Escudero. Las dos parejas han pasado dos dias en la residencia del embajador.

Por la mañana, Victoria y Carlos relataron a la cadena de televisión CNN+ que el mal trago del secuestro empezó al ver dentro del avión "gente que saltaba con una granada por encima de las azafatas". "Me vine abajo", recuerda Carlos, "porque vienes con la idea de pasar un viaje bonito, la última Navidad del milenio y pasarlo bien".

Victoria explicó que la higiene brillaba por su ausencia, incluso después de que se limpiara el avión: "Lo que se hizo fue esconder un poquito la suciedad, pero realmente limpiar como yo creo que es limpiar, no".

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Al ser preguntados si piensan volver a India, Victoria contestó: "Es un poco difícil de contestar ahora con todo el dolor que tenemos".

"Cierro los ojos y contínuamente tengo un bombardeo de imágenes, tengo el miedo de ver pasar a esa gente con la granada en la mano, con la pistola", declaró Carlos a la Cadena SER. Victoria aseguró, en declaraciones a la cadena Com Rádio, que "desde el primer momento que vi a los encapuchados creí que no saldríamos de allí [con vida]. Al principio no nos decían nada y hasta el cabo de unos días no nos contaron quiénes eran y qué querían".

Respecto a la convivencia entre los rehenes, Moreno señaló que hubo algún percance sin importancia y agregó que no se puede reprochar nada a nadie porque "todos queríamos salvarnos, si uno rezaba, rezaba por todos". "No podemos juzgar a nadie, éramos gente de distintas culturas, con distintas costumbres y distintas maneras de ver el mundo, pero todos sufríamos a causa de las personas que nos tenían amenazados", afirmó.

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