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LA RUPTURA DE LA TREGUA

La Guardia Civil frustra el mayor atentado de ETA

Interceptada una furgoneta bomba con 950 kilos lista para explotar estas Navidades en Madrid

La perspicacia de dos agentes del destacamento de la Agrupación de Tráfico de Calatayud (Zaragoza) ha evitado que ETA consumase la amenaza de romper su alto el fuego con el atentado más espectacular de su historia, si no el más sangriento. Una pareja de la Guardia Civil interceptó a las 15.30 del lunes una furgoneta cargada con 900 kilos de cloratita y 50 de dinamita, la mayor cantidad de explosivos utilizada nunca en un atentado por la banda. Según explicó el ministro del Interior, Jaime Mayor, no se trataba de un transporte de explosivos, sino de una "furgoneta bomba", lista para ser explosionada en Madrid con carácter inmediato, en vísperas de las Navidades. No se conoce la fecha ni el objetivo del atentado, pero sí la hora: las 19.56.

La pareja de Tráfico detuvo, a la altura del kilómetro 204 de la N-II, a unos 17 kilómetros de Calatayud, a una furgoneta Citroën, modelo Jumper, al advertir que circulaba en dirección a Madrid con signos de sobrepeso y sin el distintivo de los vehículos autorizados para el transporte.El conductor, José María Novoa Arróniz, de 32 años, natural de Vitoria, sin antecedentes y que en las pasadas elecciones municipales figuró como suplente en la lista de Euskal Herritarrok al Ayuntamiento de Valle de Arana (Álava), se mostró muy nervioso.

Los agentes sospecharon y, tras pedirle la documentación, comprobaron que el número de bastidor no correspondía al vehículo. Le instaron entonces a que abriera la parte trasera de la furgoneta, a lo que Novoa se negó, por lo que fue uno de ellos quien lo hizo. En su interior hallaron una caja de aluminio, de un metro cúbico, fijada al suelo con tornillos. Y dentro de ella, además de los 950 kilos de explosivos, una pequeña caja fuerte, con la llave puesta, en la que había un temporizador y el cableado eléctrico.

"Parecía que iba a ser una actuación más inminente que a medio plazo, que no requería de nada especial, porque todo venía preparado ya", dijo ayer el ministro del Interior, Jaime Mayor, quien compareció ante la prensa flanqueado por la cúpula de Interior para dar cuenta de la operación.

La explosión, a las 19.56

Fuentes de la lucha antiterrorista indicaron ayer que la furgoneta bomba estaba lista para explotar con una sencilla manipulación, consistente en colocar los detonadores y realizar una última conexión. Ello induce a pensar que ETA se proponía cometer el atentado con carácter inmediato, hoy mismo o mañana, y que los terroristas encargados de ejecutarlo tenían un conocimiento muy somero sobre el manejo de explosivos.

Más indicios hay sobre la hora prevista para la explosión: las 19.56, tal como marcaba el reloj digital hallado en la caja fuerte. Las mismas fuentes indicaron que la banda terrorista suele dejar un cierto margen a sus comandos para que elijan la fecha del atentado, pero, en cambio, les marca la hora. Aunque lo habitual es que se produzcan mucho más temprano.

Ello aumenta las dudas sobre el objetivo elegido por ETA para romper la tregua. El delegado del Gobierno en Madrid, Pedro Núñez Morgades, aseguró que los terroristas querían "hacer algo espectacular, volar algún edificio emblemático de la capital". Hace algunos meses se especuló con la posibilidad de que ETA planease atentar contra el Valle de los Caídos. En medios policiales se pensaba más bien en alguna "infraestructura básica", recordando la destrucción de la central telefónica de Ríos Rosas en abril de 1982.

Para encontrar ejemplos de un atentado de envergadura similar -una tonelada de cloratita puede provocar el hundimiento de edificios en 300 metros, según indicaron a Europa Press fuentes de Unión Española de Explosivos- hay que salir de España. Ayer se recordaba que el IRA rompió en febrero de 1996 su tregua arrasando con 500 kilos de explosivos la City, el barrio de negocios de Londres.

La presencia de una pequeña cantidad de dinamita junto a la cloratita tendría como objetivo aumentar la potencia de la onda expansiva, según los expertos. Aunque no había podido confirmarse, se consideraba probable que la dinamita procediera de los 8.000 kilos de explosivos robados en septiembre pasado por ETA y un grupo nacionalista bretón en Plevin (Francia), de los que unas tres toneladas no han sido recuperadas.

No obstante, Mayor admitió ayer que se carece de informacíón sobre el objetivo, pues el transportista suele ignorarlo, por lo que cualquier noticia al respecto es pura especulación.

Los dos agentes que detuvieron a Novoa ignoraban en aquel momento que la matrícula de la furgoneta (M-5516-UF) era falsa y estaba doblada de otra asignada a un empresa de alquiler de Madrid. El vehículo fue robado el pasado día 14 en la localidad francesa de Grenada, próxima a Mont de Marsan, donde al día siguiente fueron sorprendidos los etarras Patxiku Gimón y Aitzol Gogorza mientras intentaban robar un coche.

Novoa dijo a la Guardia Civil que desconocía la carga que llevaba y que recogió la furgoneta en la Feria de Muestras de Zaragoza, donde la habría dejado otra persona que la trajo desde Dax (Francia), una población entre Mont de Marsan y Bayona.

El detenido aseguró también que el encargo, por el que iba a percibir 50.000 pesetas, consistía en dejar el vehículo aparcado en las dependencias de la empresa de mensajería Seur, en Barajas (Madrid). Fuentes de Seur dijeron, no obstante, que no tienen instalaciones en el aeropuerto ni en el pueblo de mismo nombre. Las declaraciones de Novoa, que ayer permanecía detenido en la Dirección General de la Guardia Civil mientras se procedía a registrar su domicilio de Vitoria, fueron acogidas con escepticismo por los investigadores.

En la furgoneta se encontró también un equipo de comunicación, lo que hace pensar que ésta iba precedida de un coche lanzadera con la misión de advertirle de cualquier imprevisto, informa desde Zaragoza Concha Monserrat. La pareja de Tráfico abordó a la furgoneta desde atrás, por lo que, previsiblemente, dicho coche se dio a la fuga sin que los agentes advirtieran su presencia. Este vehículo, un Renault Clio matriculado en Vitoria, fue hallado después en Calatayud y se ha confirmado que pertenecía a Novoa. Tras su inspección para buscar huellas dactilares, agentes de la Guardia Civil hicieron estallar el coche.

El ministro del Interior afirmó que la interceptación de la furgoneta fue fortuita y no fruto de una operación de seguimiento. "Si la Guardia Civil hubiese sabido..., no se habría conformado con los 950 kilos de explosivos...", dijo en una frase que dejó a medias, aludiendo a que el seguimiento del vehículo habría permitido seguramente detener a los terroristas del comando Madrid encargados de recogerlo.

La policía difundió ayer las fotos de cuatro etarras que se sospecha que pueden estar en Madrid: Julia Moreno Macuso, Javier Abaunza Martínez, Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica Goñi. También pidió a los ciudadanos que llamen a los teléfonos 091 y 900100091 si tuviesen "alguna sospecha" o hubiesen "alquilado en fechas recientes algún inmueble y tuvieran dudas acerca de la personalidad del arrendatario".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de diciembre de 1999