El 40% de los trasplantes de hígado se produce por daños que genera el alcohol

En menos de tres años, el hospital Carlos Haya de Málaga ha consolidado con éxito su programa de trasplantes hepáticos. El centro ha realizado más de 100 intervenciones con un nivel de supervivencia del 86%, ocho puntos por encima de la media nacional. El equipo responsable de estas operaciones hizo ayer balance de su trabajo, pero quiso ir más allá de las cifras y lanzó una contundente advertencia: el 40% de los trasplantes de hígado está provocado por los daños que ocasiona la ingestión de alcohol.

"No podemos evitar los virus, pero sí el alcohol, donde debemos intentar que la incidencia disminuya", remarcó Jorge Maldonado, jefe del servicio de Aparato Digestivo del hospital. El mensaje en el que hicieron hincapié los facultativos no es gratuito. El 86% de los enfermos que precisaron un trasplante padecían cirrosis causadas por el alcohol o el virus de la hepatitis B y C. El 15% de los casos restantes se debió a tumores o hepatitis fulminantes. Es más, la mitad de las complicaciones que se produce en estas intervenciones obedece al alcoholismo.Los facultativos no desaprovecharon el balance para crear conciencia preventiva e insistieron en que, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de 80 gramos de alcohol diario es elevado para una persona sana y por lo tanto mucho más perjudicial para un paciente que padece otras enfermedades.

Resultados

El equipo, en el que intervienen unos 50 profesionales, no ocultó su satisfacción por los resultados alcanzados desde que en marzo de 1997 se puso en marcha el programa de trasplantes hepáticos. En menos de tres años, el hospital ha logrado duplicar las intervenciones, al pasar de 26 en 1997 a 48 hasta al día de ayer.

Miguel Ángel de Frutos, coordinador de trasplantes de Málaga, apuntó que antes de que el hospital incorporara el programa para pacientes hepáticos, en la provincia se registraban unos 11 trasplantados al año, cifra que en 1998 llegó a 31. "Las posibilidades de un trasplante de hígado en Málaga se han multiplicado por tres", concluyó el facultativo.

La lista de espera está únicamente marcada por la disponibilidad de órganos. Por ello, el equipo insistió en la importancia de que se reduzca la negativa familiar a la donación. No obstante, los médicos reconocieron que los niveles de solidaridad en Málaga son altos. "Aquí se registran 20 trasplantes por millón cuando ningún país europeo pasa de 12 por millón", precisó De Frutos.

Esta "generosidad" ha sido determinante para que menos del 3% de los enfermos haya fallecido esperando un hígado. Frente a esta cifra, la media nacional es del 6,9%. El máximo de permanencia en lista de espera fue de 199 días. La tardanza es ajena al equipo, ya que depende exclusivamente de que llegue un órgano compatible para el receptor. En la actualidad hay 15 enfermos en lista de espera, que llevan una media de 48 días. A diferencia de los enfermos renales - que tienen la opción de someterse a diálisis mientras aguardan un trasplante- no hay ninguna máquina que sustituya al hígado, por lo que la espera no puede prolongarse demasiado.

Cuando el hospital inició el programa hepático, tenía ya una dilatada trayectoria en trasplantes renales, cuya intervención número mil se llevó a cabo el pasado verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 15 de diciembre de 1999.

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