ENDOCRINOLOGÍA Obesidad

El sobrepeso en las mujeres se asocia a una pérdida de vitalidad y actividad física

La ganancia de peso en las mujeres se asocia con una disminución de la vitalidad y del rendimiento físico, así como con un aumento del dolor corporal. Ésta es la principal conclusión de un estudio realizado con más de 40.000 mujeres para analizar cómo la ganancia o pérdida de peso se relaciona con los niveles de salud y calidad de vida, que se publica en el último número de la revista Journal of the American Medical Association (JAMA). En contraste, las mujeres con exceso de peso que pierden algunos kilos experimentan una mejoría en su calidad de vida y una disminución de sus dolores.

Los resultados de este estudio, realizado por la doctora Jennifer T. Fine y sus colaboradores de la Escuela de Salud Pública de Boston (EEUU), vienen a apoyar la importancia de evitar el sobrepeso en la edad adulta. El exceso de kilos no sólo representa un mayor riesgo de sufrir un infarto y otras enfermedades cardiovasculares, entre otros problemas de salud, como ya se sabía, sino que también se asocia con un deterioro de algunos aspectos relacionados con lo que se entiende por calidad de vida."En nuestro estudio, el aumento de peso estaba sistemáticamente asociado con un descenso del rendimiento físico y de la vitalidad, así como con un aumento en el nivel de dolor en las mujeres de todas las edades y en niveles básicos de índice de masa corporal, incluidas las mujeres con peso normal", escriben los autores. Por el contrario, la pérdida de peso se asocia con una mejoría del rendimiento físico y un descenso del dolor corporal entre las mujeres con más sobrepeso.

Sin embargo, la pérdida de peso para mujeres consideradas delgadas se asocia con un descenso de los niveles de rendimiento físico, vitalidad y salud mental, y un aumento de los niveles de dolor corporal. La importancia de estos resultados se deriva de la amplitud del estudio, ya que para su realización se han utilizado los datos de 40.098 mujeres que participaron desde 1992 a 1996 en uno de los mayores registros de información de salud en mujeres, el llamado Estudio de Salud en Enfermeras.

"Nuestros hallazgos apoyan las actuales directrices de EEUU de que las mujeres con todos los niveles de masa corporal deben evitar el aumento de peso durante la edad adulta. Para las mujeres con exceso de peso, la disminución de peso puede mejorar sustancialmente el rendimiento físico", afirman los autores.

Aunque también se analizaron en este estudio algunos aspectos de la salud mental, en general los investigadores descubrieron que los cambios de peso estaban más asociados con cambios en la salud física que con cambios en la salud mental.

El impacto del cambio de peso, especialmente el aumento, resultaba ser igualmente importante en las mujeres de 65 años o más que en las menores de esa edad. En los cuatro años que duró la investigación, de las 40.098 mujeres estudiadas, el 39% mantuvo su peso estable, el 38% engordó de 2,25 a 9 kilos, el 17% adelgazó entre 2,25 y 9 kilos, el 5% ganó más de 9 kilos y el 2% perdió más de 9 kilos.

Para determinar el sobrepeso se utilizó el llamado índice de masa corporal (IMC), un valor que se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la altura en metros al cuadrado. Así, una persona de 1,67 metros y 60 kilos tiene un IMC de 25. Se considera un peso normal cuando el IMC es de 19 a 25; sobrepeso, entre 25 y 29,9, y obesidad por encima de 30.

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