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Partos en la UCI

Los pocos casos conocidos de gestación de madres clínicamente muertas han venido acompañados por la polémica. Así ocurrió en Alemania cuando, en 1992, los médicos decidieron mantener con vida por medios mecánicos a una mujer con un embarazo de sólo 15 semanas. El debate se centró en que esta actuación no había sido solicitada por la madre, sino que fue decidida por los propios facultativos tras conseguir la aprobación de la familia. Así las cosas, la Iglesia católica se situó a favor de la decisión tomada, y las feministas la tildaron de "perversa", por considerarla una forma de rebajar a la mujer a una mera "máquina de parir". Otro caso, más reciente, es el registrado este mes en Toronto (Canadá), donde la familia ha solicitado que se siga adelante con la gestación de la fallecida Sophia Park, de 25 años, embarazada de sólo 10 semanas.

Menos polémicos son los casos de embarazadas que cayeron en estado de coma. Lo más frecuente es que, en embarazos avanzados, los médicos sigan el estado de la gestante hasta provocar el parto por cesárea. Este fue el caso de una británica de 19 años que en 1993 no sólo tuvo un bebé tras seis meses en coma, sino que logró recuperarse, aunque con secuelas, del accidente de tráfico sufrido anteriormente.

El caso más espectacular ocurrió hace tres años en Nueva York: una mujer que llevaba 10 años en coma quedó embarazada, víctima de una violación en el centro sanitario. Su familia apoyó el embarazo y el niño, sietemesino, nació bien de salud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de diciembre de 1999