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Tribuna:

Rebotes

NEGRITASNo hay mal que por bien no venga y más vale tarde que nunca. Con eso basta. Le basta a Almería, que ha vivido estos días capítulos paradigmáticos del refranero español: Érase una vez un modesto equipo de fútbol. Como sus méritos deportivos iban racheados -amén de su de época dorada- entró en estrepitosa crisis económica. Los jugadores acumularon dos meses sin sueldo, la plantilla se resquebrajaba y nadie apostaba por la existencia del malogrado equipo más allá de otros 60 días. Sin embargo, un sorteo copero de nombre palaciego cambió el empeño del destino, que lo dispuso a jugar con un titán del césped mundial. La nueva historia de David y Goliat se encarna en el Polideportivo Almería y en el Barcelona, pareja resultante en el sorteo de la Copa del Rey de fútbol que viene a salvar de su desaparición al equipo local almeriense. El entrenador Louis Van Gaal no tardó en reconocer no saber "nada" sobre el Poli, mientras se alegraba del rival deparado por el bombo. Pero los cálculos ya están hechos y el partido de ida, que se disputará el día 15, reportará 30 millones de pesetas. El mal de jugar con un grande, la casi segura derrota, traerá el más que llevadero bien del dinero.El Poli sobrevivirá a su historia por un rebote del azar. Y es que en esto del fútbol la técnica necesita de la suerte, buena o mala según se mire. De eso demostró saber el director de cine Joaquín Romero Marchent que, en la presentación de una biografía suya en el Festival de Cortos de Almería reconoció haber llegado al mundo del cine "de rebote" y por un menisco roto. Más por suerte que por desgracia el público perdió un delantero para ganar una figura de la realización.

Pero también están lo rebotes emocionales que denotan enfado. El presidente de la Diputación almeriense, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, ha expresado en carta abierta su rebote con los políticos instalados en el "todo vale" del insulto, la coacción, la amenaza y el chantaje. En su misiva, dirigida implícitamente a los socialistas, el presidente se confiesa cansado de ir "siempre" con un papel o una carta del ministro de turno para que no lo tilden de mentiroso en los logros realizados con su gestión para la provincia. "De tanto llamar mentiroso al rival, estamos corriendo el riesgo de que nadie crea en nosotros", apunta el presidente popular. En la política, como en el fútbol, también la autocrítica vale más tarde que nunca, aunque sea por rebote.

MARÍA JOSÉ LÓPEZ DÍAZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de diciembre de 1999