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El Ayuntamiento de Madrid acepta al fin las 'narcosalas', pero con "mejoras"

La comisión municipal antidroga, formada por los tres grupos políticos del Ayuntamiento de Madrid, aceptó ayer por unanimidad "como algo positivo" el plan del Gobierno regional de abrir una unidad de venopunción para toxicómanos en el poblado marginal vallecano de Las Barranquillas. Pero tanto el PP como PSOE e IU añadieron que el proyecto es "mejorable". Antes de aprobar su puesta en marcha quieren "estudiar" el programa en una comisión municipal formada por técnicos y políticos.El gobierno municipal del PP conoce el plan inicial de narcosalas, elaborado por la Agencia Antidroga de la Comunidad, desde mediados de septiembre. Desde entonces, el consistorio ha planteado diversas objeciones a la Agencia, a las que ésta ha contestado. Pero tres meses después, la concejal de Servicios Sociales, Beatriz Elorriaga, mantiene que la Agencia no le ha informado de los últimos cambios introducidos en el plan. "Queremos que José Cabrera

[gerente de la Agencia Antidroga] venga a la comisión y nos explique con detalle sus objetivos", añade.

Ni Elorriaga ni el alcalde, José María Álvarez del Manzano, explicaron por qué han esperado hasta diciembre para decidir que necesitan más información sobre un plan que llevan estudiando desde septiembre. Ambos niegan que se trate de una maniobra dilatoria para postergar la apertura de un plan que disgusta al regidor, según él mismo reconoció.

La oposición municipal apoya "mejorar" el proyecto en comisión "con rapidez" e insiste en que "no existe afán dilatorio".

La concejal de IU Marisa Castro reiteró que velarán porque "el gobierno municipal no se duerma en los laureles". Carlos López Riaño, del PSOE, manifestó que desconocía el actual plan de narcosalas "tras los varios cambios sufridos". "Por eso queremos que venga Cabrera a contárnoslo", añadió.

El alcalde insistió en las buenas intenciones municipales: "No queremos dar la sensación de que abandonamos a los drogadictos en fases difíciles, porque se trata de atender un problema humano y de intentar incorporarlos a la red pública. Pero deseamos que el proyecto sea más amplio, que dignifique a los drogodependientes que acudan a él". añadió.

Cáritas, Cruz Roja o Proyecto Hombre, según el alcalde, han insistido en la idea de que estas unidades sirvan, además de para un consumo más higiénico, para acercar a los toxicómanos a la red de atención.

Los grupos municipales quieren que los puntos de inyección tengan duchas, ropero y comida

Son varias las cuestiones que el Ayuntamiento de Madrid quiere modificar en el proyecto regional de puntos limpios de inyección. Según su criterio, en ellos se debe facilitar, además de un lugar donde consumir drogas bajo control sanitario, los mismos servicios de un centro de emergencia para toxicómanos: ropero, alimentación básica, duchas y zona de descanso. "Así son las salas de venopunción de otros países y así creemos que debe de ser en Madrid", afirma la concejal de Servicios Sociales, Beatriz Elorriaga.Tanto el PP como la oposición consideran que la sala de inyección proyectada por el Gobierno regional "está aislada de la red asistencial sin un programa de atención sociosanitaria". Saben que en ella se contempla la presencia de un trabajador social pero insisten en que "eso no es lo mismo que contar con un programa de atención social, con sus fases y objetivos". También critican que en ella "no se prevea una forma fácil de acceso al plan de dispensación de metadona".

Reclaman, asimismo, que se planifique una red de narcosalas en toda la Comunidad y no sólo en la capital y que se se incremente la atención social y sanitaria prevista en ellas. Estos dos puntos ya figuran en el proyecto actual de narcosalas desde hace un mes, porque así lo reclamaron los grupos parlamentarios del PSOE e IU para apoyar el proyecto, que se aprobó por unanimidad en la Asamblea de Madrid.

Hace una semana, el alcalde manifestó que el proyecto de la narcosala previsto en Las Barranquillas "no le gustaba". El gerente de la Agencia Antidroga replicó que el plan seguiría adelante "porque era un asunto de salud pública" y "porque las atribuciones en prevención y atención de drogodependencias las ostenta la Comunidad".

A concurso público

"Si el Ayuntamiento nos niega la licencia municipal para actuar o nos impide instalar el dispositivo, abriremos igual porque primero tendrán que pedir la autorización a las 300 chabolas ilegales levantadas en Las Barranquillas", llegó a asegurar Cabrera.El martes, Álvarez del Manzano matizó su postura manifestando que esta experiencia piloto, para ser eficaz, debería de ponerse en marcha "en otras zonas de España y de la Comunidad, no sólo en Madrid".

El propósito de la Agencia Antidroga es abrir la unidad de venopunción de Las Barranquillas en el primer trimestre del 2000. Ayer, el consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, fijó el plazo para inaugurar este servicio a finales de enero, aunque, días antes, Cabrera indicó que hacían falta varios meses para adjudicar el dispositivo por concurso público.

El primer objetivo de estos puntos limpios de inyección es ofrecer un lugar para consumir drogas bajo control médico a los toxicómanos más desarraigados que se pinchan en alcantarillas y descampados. Pero también se pretende atraer a la red asistencial a esos drogodependientes que permanecen alejados de ella. Estas narcosalas abrirán doce horas diarias y estarán atendidas por médicos, sanitarios y un trabajador social. En ellas se ofrecerán jeringuillas desechables, toallitas desinfectantes y agua destilada. También se enseñará a los usuarios a evitar prácticas de riesgo que puedan producirles abscesos, hemorragias o contagios.

Los drogodependientes podrán, asimismo, analizar la sustancia adquirida de forma voluntaria e inmediata. Pero en dicho análisis sólo podrán saber qué drogas y adulterantes contiene la papelina adquirida, no su proporción, porque para eso harían falta análisis más pormenorizados. La narcosala prevista costará de 70 a 80 millones, dinero que aportarán la Comunidad y el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio del Interior, que apoya el proyecto. La decisión de instalar esta experiencia piloto en Las Barranquillas se debe a que este poblado chabolista, se ha convertido, con el paulatino desmantelamiento de La Celsa y La Rosilla, en el nuevo hipermercado de la droga de la ciudad. Las asociaciones vecinales de Vallecas Villa rechazan la idea porque temen que acabe consolidándose este gueto de Las Barranquillas. Existen narcosalas en Amsterdam y Suiza y, si en Madrid la experiencia sale bien, se extenderán a otras regiones.

7 millones de jeringuillas en tres años

La Agencia Antidroga de la Comunidad adquirirá en los próximos tres años 7,8 millones de jeringuillas para programas de intercambio gratuito destinados a drogodependientes. El consejero de la Presidencia, Manuel Cobo, informó ayer sobre la celebración de diversos concursos de suministro de material sanitario, entre ellos éste de las hipodérmicas, que supondrá un gasto de 74 millones.El intercambio gratuito de jeringuillas para evitar contagios de VIH y otras enfermedades es un servicio habitual en los poblados marginales donde acuden los toxicómanos a comprar droga.

Equipos del Gobierno regional como el isidrobús y Radar o de ONG como Médicos del Mundo y Universida acuden a diario a La Rosilla, La Celsa, la Casa de Campo o Las Barranquillas a cambiar hipodérmicas usadas por otras nuevas. También cumplen esa misión los centros de emergencia para toxicómanos de Fúcar (Centro), La Rosilla y La Rosaleda (Moncloa).

El Gobierno regional adquirirá, asimismo, para distribuir entre los drogodependientes, 7,8 millones de ampollas de agua destilada (para convertir la heroína en un líquido inyectable), 86,3 millones de toallitas desinfectantes y 1,3 millones de preservativos.

Por otra parte, la comisión Antidroga del Ayuntamiento de Madrid, aprobó ayer la renovación de varios convenios por valor de 900 millones. Entre ellos se encuentra el acuerdo suscrito con la Comunidad por valor de 720 millones (349 de ellos municipales) para costear los programas de metadona, pisos de reinserción o la comunidad terapeútica de Barajas. Estos convenios se firman desde 1994.

Se han aprobado asimismo, dos nuevos convenios, con la asociación Deporte y Vida para abrir 33 escuelas deportivas de prevención de toxicomanías, y con la Unión Española de Asociaciones de Asistencia al Drogodependiente (UNAD) para estudiar porqué algunos vecindarios rechazan la presencia de centros de atención a toxicómanos y buscar soluciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de diciembre de 1999

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