El palestino tiroteado reitera la denuncia de corrupción y tiranía contra Arafat

Muawiya el Masri no rectificará. El diputado palestino tiroteado en Nablús tras haber criticado, junto a otros 19 políticos e intelectuales, la corrupción y la tiranía del Gobierno de Yasir Arafat, reiteraba ayer las acusaciones vertidas contra el máximo líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en el manifiesto titulado La patria nos llama, a pesar de las presiones ejercidas contra él. El diputado palestino tiroteado en Nablús dice que no se doblegará a las presiones. "¿Rectificar? Nada de eso. Ahora más que nunca mantengo las acusaciones de corrupción y de tiranía contra el Gobierno de Arafat", aseguraba ayer al mediodía el diputado palestino Muawiya el Masri mientras se reponía del atentado sufrido la noche anterior en Nablús. El diputado fue tiroteado en el pie por unos desconocidos que le asaltaron cuando entraba en su casa.

Como si fuera un trofeo, Muawiya el Masri -miembro destacado de una de las familias-tribus más importantes de Nablús- ha colocado encima de una mesilla su pie vendado. Ayer fue intervenido en el mismo hospital de la ciudad donde trabaja como especialista de medicina interna.

"No pronunciaron ni una sola palabra. No me dijeron por qué me atacaban. Pero presumo que es por la carta que firmé denunciando la corrupción y la tiranía en el Gobierno de Arafat. El documento no era un ataque personal contra el presidente, sino una manera de provocar una reflexión o un debate dentro de la sociedad palestina", añade El Masri, mientras asegura que va a proseguir, sobre todo, con su lucha política.

Muawiya el Masri, militante no confeso del partido fundamentalista palestino Hamás, es el fundador y animador de una pequeña red asistencial de centros médicos -Los Amigos de los Enfermos- que se nutre con las generosas ayudas que le llegan de otros países árabes hermanos, especialmente de Kuwait, donde ejerció durante más de una decena de años como doctor en el Ejército tras haber finalizado sus estudios en El Cairo.

Ayer, mientras Nablús acudía al domicilio de El Masri a presentar sus condolencias y solidaridad, la policía palestina detenía a dos jóvenes militantes del partido gubernamental Fatah, vecinos del campo de refugiados de Balata, con 20.000 habitantes, situado cerca de la ciudad, a los que acusaba de estar implicados en el atentado, con el agravante de que uno de ellos pertenecía a las fuerzas de seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de diciembre de 1999.

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