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El ex ministro de Finanzas portugués acusa al actual de favorecer al BSCH

Unas declaraciones privadas del ex ministro de Finanzas portugués que vetó el acuerdo BSCH-Champalimaud han provocado una nueva tormenta política en Lisboa que amenaza con alimentar este sorprendente culebrón. El ex ministro António Sousa Franco acusa al nuevo ministro de Economía y Finanzas, Joaquím Pina Moura, de ser "el hombre de los españoles", imputa al ex comisario europeo de la Competencia, Karel van Miert, la circunstancia de guardar estrechas relaciones con Madrid y el BSCH, y afirma que el progresivo control de los españoles en los grupos portugueses se repetirá en otras áreas claves como la electricidad, el petróleo, el gas y las telecomunicaciones.Las declaraciones de Sousa Franco fueron realizadas en el restaurante Pabe de Lisboa cuando almorzaba con el director general del Tribunal de Cuentas, José Farinha Tavares. La conversación fue escuchada por varios periodistas que se encontraban junto a su mesa, entre ellos la directora del semanario O Independente, que ayer publicó la información.

El ex ministro de Finanzas admitió que estudia la presentación de una querella contra el semanario por publicar una conversación privada, pero no desmintió sus declaraciones en ningún momento. Por su parte, el actual ministro de Economía y Finanzas, Joaquím Pina Moura, desafió a su anterior colega de Gobierno a "desmentir las infamias personales que le han sido atribuidas" y que no cree que fueran proferidas por el ex gobernante.

"El peor Gobierno"

Según O Independente, el ex ministro de Finanzas explicó, en un tono de voz más bien alto (es sordo de un oído): "Éste es el peor Gobierno que ha habido en Portugal desde el tiempo de doña María I (...) António Guterres (el primer ministro socialista) me ha desilusionado. Esto de crear superministerios es la peor (solución) posible (...) El jefe de gabinete de Pina Moura es el hombre del KGB en Lisboa. Eso lo sabe todo el mundo. Y el ministro es el hombre de los españoles".Sobre su veto a la alianza BSCH-Champalimaud, Sousa Franco argumentó: "No fue un veto contra los españoles, ni para proteger los intereses nacionales, fue un veto basado en el acuerdo parasocial (...) Si todavía estuviese ahí, continuaría la guerra". Y añadió que le comunicó al primer ministro una condición para continuar en el Gobierno: "Si es necesario encontrar una solución cualquiera antes de la presidencia (portuguesa de la Unión Europea que comienza el próximo 1 de enero), no cuenten conmigo".

Asimismo, se despachó duramente contra el ex comisario europeo de la Competencia, Karel van Miert, quien defendió la ilegalidad del veto portugués a la alianza hispano-lusa: "Van Miert se hizo con los grupos económicos y trabajaron esto con los jóvenes juristas españoles de la Dirección General de la Competencia".

Sobre las futuras relaciones de la economía portuguesa con los grupos españoles, Sousa Franco explicó: "Esto (el control de los españoles) va a repetirse en la electricidad, en el petróleo y en el gas, y probablemente con la Portugal Telecom, donde Murteira Nabo (su presidente) ya tenía las negociaciones muy avanzadas con Telefónica". (...) Ahora ya puede comprender porqué me distancié a millas de todo esto. Todo esto va a acabar mal".

Estas declaraciones detalladas por el semanario lisboeta provocaron en la mañana de ayer un enorme revuelo político y culminaron, por el momento, con un mensaje del ex ministro a la radio Antena 1.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de noviembre de 1999

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