La baronesa Thyssen ofrece en Barcelona los autores catalanes de su colección

La baronesa Carmen Thyssen Bornemisza dejó ayer la puerta abierta al préstamo a instituciones y museos de Cataluña de varias de las obras de autores catalanes de su colección. "Me he reservado varias piezas de autores catalanes para que puedan ser exhibidas en Cataluña". Según explicó la baronesa, estas obras no forman parte de la lista ya elaborada de las obras que ha prestado para su exhibición en el Museo Thyssen de Madrid, parte de las cuales integran la exposición Del impresionismo a la vanguardia en la colección Carmen Thyssen-Bornemisza, que desde hoy se presenta en La Pedrera.

Ni la baronesa, ni Tomàs Llorens, conservador de la colección, especificaron de qué obras y de qué artistas catalanes podría tratarse. De hecho, el anuncio del posible préstamo de piezas a Cataluña, según sus propias palabras, cogió de sorpresa al propio Llorens, que saliendo al paso de manera diplomática dijo que en un futuro habría que analizar el lugar de exposición más adecuado para cada obra. Carmen Cervera dejó entrever su predilección por el pintor Josep Amat (1901-1991), a quien llegó a conocer personalmente y del que existen 53 obras en la colección, y por Martí Alsina, de quien dijo que gracias a su pintura empezó a interesarse por los autores estadounidenses. "La parte norteamericana de la colección nació por las coincidencias que observé de estos artistas con los catalanes", explicó.Este anuncio se produce después de que la semana pasada el Museo Thyssen de Madrid adquiriese para su ampliación dos edificios colindantes, lo que permitirá la instalación de la colección de la baronesa en esas dependencias. La colección, cedida para un plazo de once años, está integrada por obras de artistas como Rodin, Pissarro, Toulouse-Lautrec, Monet, Degas, Picasso, Gauguin, Delaunay, Kandinsky, Matisse, Miró o Dufy, los mismos que ahora integran la exposición que hasta el 20 de febrero puede visitarse, de forma gratuita, en La Pedrera.

Recorrido histórico

Para Tomàs Llorens, conservador de la colección y comisario de la exposición , "la escultura de Rodin, junto a las 66 obras de los distintos autores que forman parte de la exhibición, permite un recorrido histórico importante y todavía poco conocido". En el camino que traza la muestra se presentan también recorridos alternativos que en opinión del comisario de la muestra influyeron también en la llegada de las vanguardias. Uno de estos senderos es la conexión española. Las obras que abren y cierran la exposición son de autores españoles. Como inicio del recorrido hallamos el cuadro de Ramon Casas, Interior al aire libre, junto a La Catedral de los pobres, de Joaquim Mir, y Corrida de toros en Eibar, de Ignacio Zuloaga. Cierran la muestra obras de Torres García y Miró.

Tras una espectacular representación del impresionismo francés en la que destaca Una tarde en Moret, a finales de octubre, de Alfred Sisley, El puente de Charring Cross a la altura del Parlamento y La casa entre rosas, de Claude Monet, y Caballos de carrera, en el entrenamiento de Edgar Degas, la exposición transcurre por esos vericuetos colaterales que incluyen obras posimpresionistas, como el cuadro apenas exhibido La carrera de perros, de Paul Gauguin, expresionistas, como Tarde de verano, de Nolde, o fauvistas, con La pequeña palmera, de Raoul Dufy. "Hemos intentado que la exposición no tuviera un carácter lineal y que reflejara diferentes fenómenos artísticos en distintos puntos geográficos", explicó Llorens. La muestra incluye también obras de impresionistas norteamericanos como Frieseke, Hassam, Robinson, Sargent y Twachtman.

Para Llorens, la confluencia del fauvismo, el expresionismo y el futurismo va perfilando a partir de 1913 las bases de lo que más tarde serían las vanguardias históricas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de noviembre de 1999.

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