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LA CUMBRE DE ESTAMBUL

Aznar se felicita por la condena del terrorismo en la Carta de Seguridad

El presidente del Gobierno, José María Aznar, presentó ayer como un éxito de la diplomacia española la contundente condena del terrorismo de la Carta para la Seguridad Europea que será firmada hoy en la Cumbre de la OSCE. El problema es que la repulsa del terrorismo ha sido utilizada por Rusia para justificar su campaña en Chechenia, que la OSCE ha evitado condenar a cambio de mínimas concesiones de Moscú. "¿Cómo vamos a condenar a Rusia en la declaración final y pretender que Rusia la asuma?", alegó Aznar.

Frente a la contundencia de otros mandatarios europeos, especialmente del francés Jacques Chirac, Aznar fue muy suave en sus críticas a Rusia. En su discurso ante el pleno, se limitó a manifestar su "inquietud por la situación del Cáucaso" y a abogar por "una solución política al conflicto de Chechenia". Agregó que "el uso de la fuerza no debe ser desproporcionado ni indiscriminado" y que "la ayuda internacional debe llegar a las personas afectadas".Matizó que "el incumplimiento de los compromisos asumidos por los Estados es asunto de preocupación legítima de los demás" y "no debe considerarse injerencia en los asuntos internos". Estas manifestaciones las acompañó de una enérgica condena de los actos terroristas que ha sufrido Rusia y de un apoyo "sin reservas" a su integridad territorial.

Por la tarde, en conferencia de prensa, afirmó que lo eficaz no es aprobar declaraciones de condena, sino "establecer cauces para que el problema se pueda solucionar", ya que la estabilidad de Rusia "es básica para la seguridad europea". El presidente reconoció que el conflicto de Chechenia ha frustrado en parte uno de los principales objetivos de esta cumbre: recuperar el entendimiento entre los países occidentales y Moscú, seriamente dañado por la guerra de Kosovo.

Pese a ello, aseguró que la reunión de Estambul supondrá un "hito" en el camino hacia dicha reconciliación y calificó la firma de la Carta para la Seguridad Europea por parte de las autoridades rusas de "paso esperanzador". En la misma línea, afirmó que el incumplimiento del tratado CFE (sobre reducción de fuerzas convencionales) por parte de Moscú no debe ser obstáculo para que se avance en el proceso de desarme con la firma de la nueva versión del acuerdo.

"Mención contundente"

"La Carta de Seguridad condena expresamente el terrorismo en todas sus formas", afirmó también Aznar en la cumbre. "España se felicita por esta mención contundente y clarificadora. La utilización del terrorismo quita cualquier legitimidad a quienes utilizan sus métodos bárbaros para alcanzar objetivos supuestamente políticos".Más tarde señaló que la condena del terrorismo incluida en la carta no hay que valorarla pensando en los beneficios prácticos que pueda reportar a España, sino por su carácter novedoso. El documento, no vinculante, afirma que el terrorismo es "inaceptable", insta a los Estados a redoblar esfuerzos para prevenir sus actos y a evitar los santuarios.

Otro aspecto de la Carta que subrayó Aznar como aportación española es el reconocimiento de que la seguridad del Mediterráneo resulta indivisible y la decisión de reforzar la cooperación de la OSCE con los países ribereños de dicho mar. Seis de ellos (Israel, Jordania, Egipto, Túnez, Argelia y Marruecos) han asistido como invitados a Estambul. La presencia de más de medio centenar de jefes de Estado y Gobierno -el gran ausente fue el británico Tony Blair- hizo que proliferasen los encuentros bilaterales, muchos de ellos más interesantes que la propia cumbre. La agenda de Aznar fue de perfil bajo. Se entrevistó con los presidentes de Eslovaquia, Rudolf Schuster, y Kazajstán, Nursultán Nazarbayev, con los primeros ministros de Grecia, Constantine Simitis y Malta, Edward Fenech Adami, y con el jefe de la diplomacia marroquí, Mohamed Benaissa.

El almuerzo dio, sin embargo, la oportunidad a Aznar de departir con el primer ministro israelí, Ehud Barak, sobre el proceso de paz en Oriente Próximo y en los pasillos también pudo cruzar unas palabras con el presidente de EEUU, Bill Clinton. Aznar no aclaró si le había informado sobre la reciente Cumbre Iberoamericana de La Habana y sólo reveló que Clinton mostró interés en mantener una larga conversación con él.

Aún tuvo tiempo el presidente de recibir a un grupo de bomberos de la Diputación de Huelva y del Ayuntamiento de A Estrada (Pontevedra) que han participado en las labores de rescate de las víctimas del terremoto que se produjo el pasado viernes en la zona noroccidental de Turquía. "Lo único que me han pedido", reveló satisfecho, "es poder llevar la bandera de España en el uniforme. Espero que mañana mismo esté solucionado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de noviembre de 1999

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