Los empresarios apuestan por el turismo rural ante la saturación de los monumentos urbanos

La Alhambra, los Reales Alcázares y la Catedral de Sevilla concentran el 84% de las visitas a los 1.500 bienes de interés cultural existentes en Andalucía. Un dato que, según un informe sobre Turismo y patrimonio monumental encargado por la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), advierte sobre la saturación que sufren estos monumentos y la necesidad de diversificar la oferta turística mediante la restauración y apertura al público de edificios de interés histórico artístico en zonas rurales con la ayuda de la iniciativa y la financiación privada.

El informe fue presentado ayer en Granada en el marco de una jornada sobre Turismo y patrimonio monumental organizada por la CEA. En él se recuerda que Andalucía, con 1.500 edificios, aglutina el 25% de los 6.000 bienes de interés cultural existentes en España. Aunque el turismo de sol y playa sigue predominando, en 1998 el 10,27% de los desplazamientos turísticos a Andalucía fueron motivados por el interés de ver monumentos. Sin embargo, la mayoría de las visitas se concentraron en los tres recintos mencionados, aunque los datos del estudio son incompletos ya que la Mezquita de Córdoba y la Catedral de Granada no cuentan a sus visitantes.

El resto de los principales destinos se ubica en las capitales de provincia y otras zonas urbanas: Alcazaba de Almería, Teatro Romano de Cádiz, Sinagoga de Córdoba... Esto es debido "a la preferencia de la demanda, propiciada por el mayor dinamismo socioeconómico de estas áreas, con una completa dotación de servicios y actividades complementarias".

Capacidad al límite

El director general de la CEA, Antonio Carrillo, explicó que algunos monumentos andaluces, como la Alhambra, "están al límite de su capacidad". Para liberarlos del colapso y aprovechar el resto del rico patrimonio, la CEA plantea la necesidad de diversificar la oferta turística. En este sentido, la puesta en valor de monumentos cerrados al público en zonas rurales resulta primordial.

Sin embargo, la restauración, apertura y explotación de monumentos -la mayoría de titularidad pública o de la Iglesia- conlleva un gran gasto que las distintas Administraciones públicas no pueden asumir. "Por ello es necesario buscar nuevas vías de financiación privada (bancos, multinacionales y particulares) para la gestión patrimonial y también para la creación de infraestructuras de alojamiento y restauración", señala el informe.

Y añade la necesidad de "alcanzar las cifras de negocio de otros destinos europeos donde se desarrolla un sistema de explotación integral, mediante el merchandising, la venta de recuerdos, exposiciones y conciertos".

En su diagnóstico del turismo monumental en Andalucía, el estudio le atribuye debilidades como las carencias de infraestructuras en áreas rurales, la escasa formación de guías y personal de información, la imagen negativa proyectada por los cascos históricos degradados por el tráfico y la contaminación acústica y el predominio del excursionismo que se traduce en menores ingresos.

Para extender la oferta monumental fuera de los circuitos tradicionales y los viajes organizados, la CEA apuesta por la promoción de las rutas temáticas, como la Bética Romana o el Legado Andalusí. También por el fomento de fórmulas promocionales atractivas para combatir el turismo de un día, como bonos de alojamiento y entradas a monumentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 18 de noviembre de 1999.