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La psicología criminal reconoce que no hay tratamiento de rehabilitación para psicópatas

Los afectados por un trastorno antisocial de la personalidad tienen menos materia gris cerebral

Gabriela Cañas

Quizá todos los psicópatas sufren alguna lesión cerebral. Es lo que hoy se sospecha, pero no está demostrado. Quizá sus neurotransmisores no funcionan como los del resto de la gente. Algunos de los científicos reunidos ayer en Valencia en el simposio sobre Psicópatas y asesinos en serie creen que el factor biológico es determinante en los individuos que matan o violan a sangre fría; otros creen más en el factor ambiental. Pero todos coinciden en que no hay rehabilitación posible. Los ponentes contaron experiencias que demuestran que algunos tratamientos ayudan incluso al psicópata a prepararse para reincidir.

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-¿Qué se puede hacer con un psicópata que ha matado ya a 20 personas? -En Estados Unidos hacemos dos cosas: o van a la silla eléctrica o se quedan en la cárcel indefinidamente, porque su vuelta a la sociedad es imposible.

El coronel retirado del FBI, Robert K. Ressler, contestó ayer así de sencillamente a una de las cuestiones que le plantearon los periodistas españoles. A su lado, Candice A. Skrapec, del Departamento de Criminología de la Universidad de Fresno, en California, asentía. Luego, añadió: "En efecto, no hay tratamiento conocido; por el momento. Si alguien encuentra un método eficaz para rehabilitar a un psicópata debe darlo a conocer enseguida. Seguramente obtendrá el Premio Nobel".

Ressler fundó y fue director del Programa de Detención de Criminales Violentos del FBI y fue asesor de varias películas célebres, como Copycat, El silencio de los corderos o los televisivos Expedientes X. Skrapec ha asesorado a la policía en casos bien conocidos, como el del asesino en serie de Juárez, en México, y dio algunas de las claves que preocupan a la criminología mundial: "No hay modo de evitar que un psicópata haga lo que hace porque es incapaz de sentir a los demás y de entenderles".

Arrogante y superficial

El psicólogo canadiense Robert D. Hare, que ha creado la Escala Hare, el instrumento más utilizado internacionalmente para valorar una personalidad psicópata, también estuvo ayer en Valencia, en este IV simposio sobre la violencia organizado por el Centro Reina Sofía. Su definición del psicópata es la de un ser "grandilocuente, arrogante, insensible, dominante, superficial y manipulador".Hare asegura que los tratamientos pueden ayudar a los psicópatas a desarrollar estrategias mejores para manipular, engañar y utilizar a la gente, pero contribuyen poco a que se conozcan mejor a sí mismos. "En consecuencia, cuando se les reinserta en la sociedad, tienden más a ponerse en situaciones con un alto potencial de violencia".

El psicópata, según Hare, es egocéntrico, disfruta de una gran autoestima, se autojustifica y muestra en general una "falta general de inhibiciones comportamentales y necesidad de poder o control", que es la receta perfecta para los actos antisociales y criminales. "Esto ayudaría a explicar por qué los psicópatas representan sólo un 1% del total de la población, pero constituyen el 25% de la población de reclusos ".

Otros participantes hablan de hasta el 3% de la población general, como el neurólogo James Santiago Grisolía. Pero no hay que asustarse, pues como bien advierte Hare no todos los psicópatas tienen instintos criminales. "Algunos son trabajadores informales y poco fiables, empresarios depredadores y sin escrúpulos, políticos corruptos o profesionales sin ética que usan su prestigio y su poder para victimizar a sus clientes".

Adrian Raine, psicólogo de la Universidad de California, ha indagado fundamentalmente en las bases genéticas y biológicas del comportamiento antisocial, y su tesis general es que las lesiones prefrontales se traducen en comportamientos agresivos. Hoy en día, no se puede afirmar que todos los psicópatas muestren daños en el cerebro, pero Hare cree que quizá en el futuro, con nuevas tecnologías, se llegue a descubrir que ésta es una característica biológica que une a todos los psicópatas.

Raine, por su parte, tiene el valor de sembrar la duda sobre si el libre albedrío está limitado en realidad por una cuestión puramente morfológica del cerebro o un mal funcionamiento del mismo. Sus estudios con resonancia magnética le han demostrado que algunos individuos con trastorno antisocial tienen "un volumen mucho menor de sustancia gris prefrontal". Y, entonces, Raine, se pregunta: "¿Son estas personas responsables de sus crímenes?".

Antes de la adolescencia

"Si es cierto que la psicopatía se basa en un mal funcionamiento del cerebro, por un problema de conexiones o de neurotransmisores, por ejemplo", aventura Hare, "entonces podríamos pensar que quizá encontremos sustancias como la L-dopa, que se utiliza para enfermos de Parkinson precisamente para sustituir una carencia similar. Se abriría, pues, un camino para el tratamiento farmacológico, que daría mejor resultado si se administrara desde la edad temprana, porque los primeros síntomas de psicopatía suelen aparecer antes de la adolescencia".

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Sobre la firma

Gabriela Cañas
Llegó a EL PAIS en 1981 y ha sido jefa de Madrid y Sociedad y corresponsal en Bruselas y París. Ha presidido la Agencia EFE entre 2020 y 2023. El periodismo y la igualdad son sus prioridades.

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