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"Fui a verlas disfrazada"

"Mi caso ha sido mucho más fuerte que el de la película No sin mi hija", relata María Jesús Esteban a EL PAÍS. Para ver a sus niñas sin ser identificada, incluso llegó a viajar a Beirut disfrazada: "Tenía miedo de que me detuvieran en Líbano si me veían. Iba allí a verlas por la calle, disfrazada; me acercaba a ellas pero no podía tocarlas: ha sido un calvario", suspira ahora, ya con sus dos crías en Madrid, con ella. Lo único que le permitía Walid, el padre, era hablar por teléfono de vez en cuando con ellas, pero nada más."Recuerdo que les mandaba ropitas y la tía, en vez de ponérselas a ellas, se las ponía a sus hijas: todo ha sido terrible. Las niñas, que no se han separado de la madre ni un momento desde que llegaron, por separado, a Madrid, irán el lunes al colegio. "Ahora soy una mujer muy feliz, aunque el miedo no se me va. En España, la familia de mi marido, por fortuna, no tiene influencia, pero sigo teniendo miedo: aquí hay una colonia de libaneses y pueden hacerme algo", advierte.

Respecto a retirar la denuncia contra su ex marido, añade: "Yo no puedo retirar los cargos contra él; la justicia española, que ha actuado de forma alucinante, está en marcha y no la voy a detener. También estoy muy satisfecha porque se ha abierto una brecha para que otras muchas españolas con historias incluso más desgarradoras que la mía puedan, como yo, recuperar a sus hijos".

En Madrid hay una asociación encargada de recuperar a los hijos de españolas secuestrados por su padres en países extranjeros, la mayoría árabes. Esta asociación afirma que hay más de un centenar de madres españolas con problemas similares. Nuria Chamorro, abogada de María Jesús, cree que el encarcelamiento de Walid es un precedente importante.

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