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Cartas al director

Telefónica

La noticia aparecida sobre el reparto de las stock options entre Villalonga y sus amiguetes ejecutivos nos parece, cuando menos, un escándalo monumental. Como todo el mundo es capaz de comprender, la situación privilegiada, pasada y actual, de este imperio del monopolio no ofrece comparación con cualquier otra empresa privada que aplica estos métodos para incentivar a sus directivos.Se supone que una empresa incentiva a sus dirigentes, fundamentalmente para mejorar los servicios que prestan a sus clientes, al mismo tiempo que logren una mayor rentabilidad para la empresa. Telefónica ha conseguido lo segundo gracias al monopolio abusivo que ha ostentado; no ha sido así en lo primero. He tenido que cambiar de número de teléfono en dos ocasiones en los últimos años y, créanme, la atención de Telefónica ha sido nefasta; peor, imposible; necesitaría cuatro folios para contar todos los despropósitos recibidos. Verdaderamente, ¿estos directivos se merecen este incentivo?

Esto nos huele al último gran pelotazo con la complacencia del Gobierno. Definitivamente, no tienen vergüenza.-

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