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Entrevista:

"La tecnología de la NASA y la CIA sirve contra el cáncer"

Durante cuatro años, Susan Blumenthal ha ocupado un cargo equivalente al de secretaria de Estado de Salud Femenina en la Administración de Clinton. Ahora es la asistente del Cirujano General, la segunda de a bordo en salud pública, un servicio uniformado, como ella misma indica, que, al igual que el ejército, defiende a la nación de ciertos enemigos: los de la salud. Blumenthal, considerada uno de los médicos más prestigiosos de su país, visita estos días Madrid invitada por el Instituto Internacional de España para hablar de la salud de la mujer y los retos del siglo XXI.Es crítica con el sistema sanitario estadounidense, aunque afirma que la Administración de Clinton está haciendo grandes esfuerzos para mejorar la situación de las minorías y los pobres. Sus iniciativas son enormemente originales, como el haber conseguido la colaboración de la NASA y la CIA para mejorar la detección precoz del cáncer de mama. "Pensé que si podíamos ver los misiles a 20.000 millas con el telescopio Hubble y podíamos ver la superficie de Marte, tal vez podríamos detectar las pequeñas lesiones en el pecho de las mujeres de aquí, de la Tierra".

Su idea fue bien recibida. "Blumenthal tiene razón", ha declarado un directivo de la Agencia Nacional de Imágenes y Mapas. "Nosotros seleccionamos objetivos y lo que los radiólogos hacen intentando detectar cánceres es la misma cosa". De esta manera, los mismos que localizaban desde el satélite la posición de los tanques iraquíes en la guerra del Golfo estudian ahora la densidad de una mama femenina.

Pregunta. Usted ha promovido una página web y una línea telefónica para atender cualquier consulta sobre la salud de la mujer.

Respuesta. Sí, y el acceso es totalmente libre. Hemos tenido ya un millón de visitas. Está funcionando muy bien.

P. Hábleme de ese otro proyecto titulado De los misiles a la mamografía.

R. El cáncer de mama es un problema acuciante. En 1940, una de cada veinte mujeres tenía probabilidad de sufrir cáncer de mama y ahora es una de cada ocho. Nuestro principal objetivo es mejorar la detección precoz. Por eso pensé en la tecnología de la NASA y la CIA. Les pregunté si ésta sería susceptible de ser utilizada para fines médicos y ellos dijeron que sí. Han dotado de fondos la investigación y han puesto a trabajar a científicos y a radiólogos, de manera que ahora tenemos un dividendo de paz de nuestra defensa nacional para salvar la vida de las mujeres.

P. La salud de las mujeres está generando un gran negocio. ¿Lo ve positivo?

R. La mujer se ha convertido en un público muy poderoso en EEUU y las empresas sanitarias y farmacéuticas, como las de automóviles o cualquier otra, son conscientes de ello. Por eso se están centrando en la mujer, por sentido empresarial. Pero necesitamos más pruebas científicas para ayudar a tomar las decisiones. Por ejemplo, ahora estamos viendo que la nicotina es más adictiva para la mujer, y el tabaco es más carcinogénico.

P. En Estados Unidos hay 44 millones de personas sin cobertura sanitaria. ¿Cree que el sistema debe cambiar radicalmente?

R. Para la Administración de Clinton es una prioridad ampliar el acceso a la salud pública. Hay una nueva ley, por ejemplo, para atender a los niños que no cuentan con un seguro médico. Estamos preocupados por el hecho de que nuestra esperanza de vida esté, por ejemplo, en dos años menos que en España. Estamos dedicando grandes esfuerzos para reducir las vergonzosas disparidades que sufren las minorías. Así, los afroamericanos viven cinco o seis años menos que los americanos blancos y sufren más enfermedades, además de tener una mayor tasa de mortalidad infantil. Nuestro objetivo es prestar una atención médica de gran calidad para todos. Tenemos una de las mejores medicinas del mundo en cuanto a investigación y servicio, pero no llega a todo el mundo.

P. Según los especialistas, la obesidad ha tomado dimensiones epidémicas en EEUU. ¿Qué están haciendo para frenarla?

R. Ésta es una cuestión vital: la obesidad y la ausencia de actividad física, junto al tabaquismo. Es la segunda causa de muerte. La tasa de obesidad infantil se ha duplicado en veinte años porque el paso de la sociedad industrial a la de la información impone una vida sedentaria. Por eso estamos haciendo campañas educativas y hemos tomado algunas iniciativas, como etiquetar los alimentos con el contenido en calorías, grasas, etcétera. Y estamos dando directrices sobre la comida para equilibrar la dieta, al tiempo que informamos sobre la actividad física y sus efectos positivos para la salud. En EEUU la gente ve la televisión durante varias horas al día, lo que es una oportunidad para consumir mala comida en grandes cantidades. Tenemos que cambiar los esquemas. Sólo gastamos en prevención el 1% del presupuesto, de mil millones de dólares, y eso hay que cambiarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 1999

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