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EL 'CASO TELEFÓNICA'

Los directivos de la compañía defenderán que el cobro de los 'sobresueldos' figura en sus contratos

La polémica en torno a las opciones sobre acciones en Telefónica amenaza con causar una profunda crisis en el equipo gestor de la primera empresa española por beneficios (cerca de 270.000 millones de pesetas) y capitalización bursátil (alrededor de ocho billones). Las fisuras entre el presidente de la compañía, Juan Villalonga, y algunos de sus altos ejecutivos se abrieron después de que el diario El Mundo, vinculado accionarialmente a Telefónica (la operadora tiene un 20% del grupo Recoletos, y éste, un 30% de la editora del periódico), publicara que "la cúpula de Telefónica no podrá cobrar en dinero sus stock options [opciones sobre acciones]".Según la información, recogida también en el rotativo Expansión, controlado por Recoletos, la decisión ha sido "adoptada por la compañía" para frenar las críticas recibidas por la introducción de un sistema de retribución que permitiría cobrar a 100 de sus directivos entre 30.000 y 45.000 millones de pesetas, en total, en febrero del año 2000. Según el nuevo plan adelantado por la empresa, los directivos se comprometerían a no hacer líquidos sus derechos, es decir, mantenerlos como acciones, hasta el 2005 en caso de que sigan en la compañía. Si abandonasen Telefónica podrían ejecutarlas.

Sin embargo, las opciones sobre acciones forman parte del contrato individual firmado por varios de los 100 directivos elegidos a partir de febrero de 1997 y cualquier revisión de los mismos tiene que ser renegociada de forma bilateral. Así lo entendieron varios de los afectados por la decisión adelantada por la empresa, los cuales mantuvieron durante la jornada de ayer distintas reuniones para analizar su situación y defender el mantenimiento de su situación contractual.

Un portavoz oficial de Telefónica reconoció que el nuevo plan todavía no se ha cerrado y que se ha abierto un proceso de consultas con los implicados, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y la Dirección General de Tributos antes de cerrar cualquier acuerdo, que repercutiría de distinto modo en los directivos porque sus contratos difieren entre sí. Telefónica no ha revelado la cuantía de los incentivos ni el cargo de los beneficiarios.

La decisión afectaría también a una treintena de directivos de Telefónica Internacional (TISA), para los que la empresa reservó hasta un 1,25% del capital de su filial en stock options que se podrían ejecutar a partir de enero del 2001. La reserva para directivos de TISA se hizo en enero de 1998, cuando Telefónica adquirió a la Sociedad Estatal de Participaciones Patrimoniales su 24,7% por 127.000 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 1999