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Reportaje:EUSKAL HERRIA ESCONDIDA

ENTRE UN PUERTO Y UN SANATORIO

Desde el puerto de Armintza hasta la playa de Gorliz se abre un paseo por la abrupta costa vizcaína

Todavía quedan langosteros en Armintza. La captura del crustáceo que dio fama a los pescadores de este pequeño puerto perteneciente al municipio vizcaíno de Lemoiz no se ha perdido definitivamente. Aunque ahora ya sólo una embarcación, Itxasoko lorea, se hace a la mar para pescar el que luego se convierte en preciado manjar, en tiempos fueron decenas las que salían en busca de la langosta desde esta pequeña ensenada, dominada por el cabo Billano, en su paseo hasta la vecina localidad de Gorliz. Sin embargo, con langostas o sin ellas, Armintza bien merece una visita, continuada por un recorrido a lo largo de los acantilados de este tramo de la costa vizcaína.El puerto de Armintza, hoy fondeadero casi exclusivo de embarcaciones deportivas, ha sido desde siempre (y por las características de esta ensenada que carece de barra) un lugar apreciado por los marinos de la zona para amarrar sus barcos. En el fuero de Plentzia, que data del siglo XIII, ya se recoge cómo los habitantes de esta población se dedicaban a la pesca de la ballena. Y en el sello municipal de Lemoiz figura una trainera de remos tendidos, pero sin tripulantes, tal vez arrebatados por la galerna, pues de entonces data el pareado "barcos sin cubierta / sepultura abierta", tal y como señala alguna de las escasas crónicas que repasan la historia de este enclave.

Armintza es probablemente el puerto pesquero de la costa vasca menos conocido. Es cierto que sus langosteros fueron los más famosos de toda la costa cantábrica, como todavía recuerdan los veteranos arrantzales que pasan la mañana hablando de su oficio en la puerta de la Casa del Pescador, contrapunto rústico a las moles de hormingón que conforman el puerto.

Paradójica fama

Pero, paradojas de la historia, la fama contemporánea que tiene esta zona del litoral vasco no viene de la calidad de la pesca de Armintza o de la belleza de esta ensenada en la que desembocan los riachuelos Andraka y Lansarreta, sino de esa mole de hormigón armado que se comenzó a construir hace más de veinte años con el fin de convertirse en central nuclear.

Al final, la energía atómica no llegó a Lemoiz, pero esta costa ya quedó marcada por un momento de la historia reciente del País Vasco que ha dejado más huella que otras incursiones de la arquitectura en estos acantilados, como el conocido fortín de Azkorriaga, que el paseante encontrará en el recorrido que lleva desde Armintza hasta Gorliz por el cabo Billano, último resto de aquellas baterías de cañones ubicadas estratégicamente en la cima de las dos peñas que flanquean la ensenada. Así, tras echar un último vistazo al que fuera declarado puerto de refugio del Señorío de Vizcaya en 1883 (cuando el ingeniero J. de Lequerica dio por terminada la obra del muelle tal y como se ve hoy día), la sugerencia es el ascenso en busca del citado promontorio.

La primera etapa será la casa Urzuriaga, desde la que se desciende hasta la cala del mismo nombre, lugar predilecto de aquellos que huyen del mundanal ruido y gustan de darse un baño en soledad o tumbarse en un bosque junto al mar. Desde aquí sigue un camino que une Armintza con el barrio de Fano: comienzan a intuirse esos vertiginosos acantilados, tan habituales en la costa vasca, por los que en otros lugares hasta se cobra entrada para verlos. En esta ocasión es la llamada Punta Grande, con más de 200 metros que caen verticalmente al mar, altura suficiente para invitar a continuar el recorrido por tierra adentro, aunque sin perder el perfil de la costa. Se va en busca del cabo Billano, en un paseo que tiene en este tramo algunos ingredientes que rompen la armonía del litoral, ya que aquí no sólo se ubicó el correspondiente faro, sino que también se aprovechó su estratégica entrada al mar para colocar hasta cuatro baterías militares, que sólo tienen como encanto los pasadizos que las unen.

Isla

Pero frente al Billano se encuentra la isla del mismo nombre que alegra la mirada a pesar (o quizás por eso mismo) de su austera presencia. Con las de Aketz, Izaro, Txatxarramendi y San Nicolás, Billano es una de las pocas islas que se encuentran en el litoral vizcaíno, auténticos testigos de una costa en retroceso.

Esta roca no destaca por su riqueza en aves marinas. Los expertos sólo han registrado la presencia de cuatro especies que anidan en ella, aunque sí sea un excelente punto de observación para disfrutar del paso de aquellas que nidifican al norte del Adour, en la costa francesa, como el alcatraz, el ave marina más grande de Europa.

Si se continúa el paseo en dirección a Gorliz, el próximo hito será uno de aquellos fuertes que salpicaron la costa vizcaína para defenderla de los enemigos que asediaban el Señorío por mar. El fortín de Azkorriaga, también conocido como El Castillo, se encuentra en la punta de Ustrikoetxe y su presencia está documentada desde 1795, cuando sustituyó a otro ubicado en Plentzia de menor eficacia en la previsión y respuesta de ataques e incursiones a este puerto.

Y desde aquí, hasta el sanatorio de Gorliz, donde el recorrido concluye con otra obra de casi contemporánea al puerto de Armintza. Si éste suponía el acondicionamiento de una rada natural para una mejor protección de los barcos pesqueros, el sanatorio era el símbolo de los nuevos tiempos que trajo la revolución industrial, en los que la preocupación por la higiene y la salud -sobre todo la de los más pequeños- llevaron a la construcción de hospitales y hospicios.

En este caso, las terapias de moda en la época que estimaban más que beneficiosos los baños de sol y de agua de mar hicieron que en el primer decenio de siglo, y diseñado por el arquitecto Mario Camiña, se levantara un edificio que da a la playa de Gorliz ese porte característico, decadente y elegante al mismo tiempo.

Datos prácticos

Cómo llegar: El puerto de Armintza, en la costa vizcaína, tiene el comienzo de su acceso en el cinturón que circunvala Bilbao, que lleva (por la BI-634) hasta las localidades de Plentzia y Gorliz. Desde la primera, por la BI-2120 y la BI-3153 se llega a Lemoiz y después a Armintza. Desde Gorliz también se puede ir hasta Armintza, por la BI-3151.Alojamiento: Los establecimientos hoteleros más cercanos a Armintza se encuentran en Gorliz y, sobre todo, en Bakio. En la primera localidad se puede citar la fonda Entrepinos (tel. 94 6772357). Ya en la más turística Bakio se puede acudir a los hoteles Arimune (94 6194022) y Longaray (94 6193334), a la Hostería del Señorío de Vizcaya (94 6194725) o a la pensión Gaztelu-begi (94 6194924). La única casa de turismo rural de la zona se encuentra también en Bakio, Bisalde (94 6193019).

Comer: En Armintza hay dos restaurantes donde merece la pena degustar los pescados y mariscos que han dado fama a su puerto: Talaipe (94 6879183) y Begotxu (94 6879399). En Gorliz, se puede acudir al Batzoki (94 6772509), Hondartzape (94 6770040) o Begoña (94 6770973). Y en Bakio, sobresalen el Bolibar (94 6194141), Eneperi (94 6194065), Gotzon (94 6194043) o Itxaso (94 6194558).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 1999

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